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El Poder Ejecutivo nacional bautiza el 2026 como el “Año de la Grandeza Argentina”, buscando consolidar los principios fundacionales de la República y proyectar al país en la senda de la prosperidad. Una jugada simbólica con un fuerte mensaje político y económico.
El Gobierno Nacional ha lanzado una declaración contundente: el 2026 será el “Año de la Grandeza Argentina”. A través del Decreto 56/2026, se busca consolidar un proceso de transformación estructural iniciado en gestiones anteriores, enfocándose en la libertad, la propiedad privada y el progreso. Esta medida, más allá de su carácter simbólico, obliga a toda la ADMINISTRACIÓN PÚBLICA NACIONAL a incluir la leyenda en su documentación oficial y busca invitar a los Gobiernos Provinciales y al de la CIUDAD AUTÓNOMA DE BUENOS AIRES a sumarse a esta iniciativa.
Según el texto, la decisión se fundamenta en la necesidad de "retornar a los principios fundacionales" y de sostener un "proceso de desburocratización estatal" para promover la inversión y el crecimiento. La retórica oficial enfatiza la importancia de la previsibilidad y la estabilidad para colocar a la Argentina como "protagonista dentro de un escenario mundial relevante". En un contexto de ajuste y reformas, esta declaración funciona como un horizonte de expectativas, buscando infundir confianza en la dirección económica y social del país. ¿Será suficiente un eslogan para cambiar el rumbo?