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El Gobierno elimina el recargo del 35% a los juguetes importados, prometiendo un alivio para el bolsillo de los consumidores, especialmente en épocas de alta demanda. Además, se flexibilizan las importaciones de baterías de alta tensión para impulsar proyectos energéticos. ¿El fin de las barreras y el inicio de una nueva era de consumo y desarrollo?
Una medida que promete sacudir góndolas y potenciar inversiones. El Decreto 781/2025, publicado en el Boletín Oficial, deroga el polémico artículo 8° del Decreto N° 557/23, que imponía un Derecho de Importación Extrazona (D.I.E.) del 35% a ciertos juguetes. Esto significa que estos productos volverán a tributar la alícuota del Arancel Externo Común (A.E.C.) del MERCOSUR, lo que debería traducirse en una reducción de precios para el consumidor final.
Para las familias, esta es una excelente noticia. La eliminación del recargo extrazona podría significar juguetes más accesibles, un punto clave pensando en temporadas de ventas fuertes como fin de año o el Día del Niño. La justificación oficial habla de "limitar y afectar la capacidad de acceso de los consumidores" y "generar distorsiones en la formación de precios". Ahora, se busca una "mejora en las condiciones de competencia en el mercado".
Pero la medida no se queda solo en los juguetes. El mismo decreto introduce un cambio crucial para el sector energético. Se modifica la posición arancelaria 8507.60.00 de la Nomenclatura Común del MERCOSUR (N.C.M.) para los acumuladores (baterías). Ahora, se permitirá la importación de baterías interconectadas de hasta 18 módulos y una tensión máxima de 2.500 V por módulo, siempre que estén alojadas en un contenedor de metal con equipamientos de extinción de incendios, refrigeración y control. Esta flexibilización apunta a un "mayor desarrollo de proyectos energéticos", facilitando la llegada de tecnología de punta para el almacenamiento y distribución de energía.
"En ese marco, resulta conveniente adoptar medidas que logren una mejora en las condiciones de competencia en el mercado, contribuyendo a la reducción de precios para el consumidor final."
Mientras los importadores de juguetes respiran aliviados, los productores nacionales de la industria juguetera podrían enfrentar una mayor competencia. Sin embargo, el Gobierno apuesta por la competitividad general del mercado y el impulso a la inversión en energías renovables con esta jugada audaz.