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La Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) derogó una vieja normativa de 1987, modernizando el sistema de quejas para pasajeros. Ahora, las aerolíneas deberán ofrecer canales digitales y físicos, agilizando la gestión y garantizando respuestas en 30 días hábiles. Un paso clave hacia la desburocratización y la protección del usuario.
¡Atención, viajeros! La ADMINISTRACIÓN NACIONAL DE AVIACIÓN CIVIL (ANAC) ha dado un golpe de timón histórico, enterrando la vetusta Disposición N° 42 de 1987 que obligaba a las aerolíneas a usar los arcaicos "libros de quejas" de papel. Con la Resolución 774/2025, se abre paso a la era digital en el handling de reclamos, prometiendo una revolución en la experiencia del pasajero.
A partir del 1 de enero de 2026, las empresas aéreas, tanto nacionales como extranjeras, estarán obligadas a ofrecer al menos un canal de reclamo en formato físico, electrónico o telefónico. Esto significa que el clásico libro de quejas será reemplazado por sistemas modernos, más eficientes y accesibles para todos. No más trámites engorrosos: ahora, la clave es la agilidad y la inmediatez.
Para los pasajeros, esta medida es un respiro. Ya no tendrán que peregrinar buscando un libro de quejas; podrán iniciar sus reclamos desde la comodidad de su hogar o desde cualquier punto de venta, ya sea físico o digital. Además, las aerolíneas deberán emitir un comprobante con un número de reclamo único y resolver las quejas en un plazo máximo de TREINTA (30) días hábiles administrativos. Si no hay respuesta o la misma no es satisfactoria, los usuarios podrán escalar a un sistema en línea de la ANAC, garantizando una mayor transparencia y seguimiento.
Para las compañías aéreas, implica una adaptación tecnológica y operativa. Deberán modernizar sus sistemas de gestión de reclamos y garantizar la asistencia a usuarios con dificultades de acceso, incluyendo a personas con discapacidad. La ANAC, a través de la Dirección Nacional de Transporte Aéreo, fiscalizará el cumplimiento y requerirá informes anuales sobre la cantidad, clasificación y tiempos de respuesta de los reclamos. Esto no solo es una simplificación administrativa, sino también una modernización imperiosa en un sector que no puede quedarse en el pasado.