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El Gobierno porteño reacomoda sus números internos con dos resoluciones clave de la Jefatura de Gabinete y Hacienda. ¿Qué significa este *baile de millones* para las arcas públicas y dónde irá a parar la plata?
El Boletín Oficial nos trae una doble dosis de ajustes finos en las cuentas del Estado. Por un lado, la Resolución N° 19/SECITD/26 de la Secretaría de Innovación y Transformación Digital (dependiente de la Jefatura de Gabinete de Ministros) aprueba la compensación de créditos. Esto, en criollo, significa que se reasignan fondos entre distintas partidas presupuestarias. No se trata de un ingreso o egreso extra de dinero, sino de un movimiento interno para equilibrar las cuentas o redirigir fondos a áreas que lo necesiten más, o que hayan tenido un excedente.
Por otro lado, la Resolución N° 395/SSGRH/26 del Ministerio de Hacienda y Finanzas va por el mismo camino, aprobando la modificación de créditos. Ambas medidas son típicas de la gestión presupuestaria, especialmente a medida que avanza el año fiscal, cuando las estimaciones iniciales necesitan ser adaptadas a la realidad de la ejecución.
Para el ciudadano común, estos movimientos pueden parecer burocráticos y lejanos, pero son el reflejo de cómo se administra el dinero público. Si bien no hay un impacto directo e inmediato en el bolsillo, estas resoluciones son cruciales para la eficiencia del gasto estatal. Indican que el gobierno está puliendo sus números para asegurar que los fondos se utilicen de la manera más efectiva posible. La transparencia en estos procesos es clave para entender dónde y cómo se invierte cada peso de los contribuyentes.