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El Ministerio de Seguridad bonaerense lanza un ambicioso plan para detectar problemas de salud en la Policía, desde el ingreso hasta los ascensos, con el objetivo de optimizar el rendimiento y evitar sorpresas. ¿Una medida de bienestar o control extremo?
El Boletín Oficial de la Provincia de Buenos Aires acaba de publicar la Resolución N° 244-MSGP-2026, una medida que sacude los cimientos de la fuerza policial. Se aprueba el “Programa de Detección y Abordaje de Factores de Riesgo en Evaluaciones de Salud del Personal Policial”, un nombre largo para un plan que busca, ni más ni menos, que radiografiar la salud de nuestros agentes.
Este programa establece un marco técnico-operativo integral. Ya no se trata solo de un chequeo al ingresar. Ahora, la lupa estará puesta en la detección precoz, estratificación y abordaje integral de factores de riesgo biomédicos, psicosociales y ergonómicos. Esto incluye las evaluaciones de ingreso, las vinculadas a ascensos y las periódicas. Se fijan protocolos de pesquisa y derivación, y se promoverán acciones de prevención, promoción y rehabilitación.
Para la sociedad, la promesa es una fuerza policial más sana, eficiente y con menos riesgos de incidentes relacionados con la salud de sus miembros. Para el personal policial, el impacto es doble: por un lado, se garantiza el derecho a la asistencia médica y psicológica integral (artículo 10 incisos i y j de la Ley N° 13.982), lo que es positivo. Pero, por otro, implica una vigilancia mucho más estricta sobre su aptitud psicofísica. La ley ya exige esta aptitud, pero este programa la lleva a un nuevo nivel de escrutinio. Esto podría generar una presión adicional o incluso la reubicación de agentes que no cumplan con los nuevos estándares de riesgo.
La Ley N° 13.982 ya establecía la exigencia de aptitud psicofísica para el ingreso y el deber de someterse a estudios. El Ministerio de Seguridad, como autoridad de aplicación, busca ahora profundizar estas políticas. El Decreto N° 275/21 ya había asignado a la Subsecretaría de Promoción de la Salud y el Bienestar Policial la tarea de mejorar la salud del personal. Este programa es la materialización de esa directriz, buscando optimizar el desempeño laboral en una profesión tan demandante.
La implicación más clara es un paso hacia una gestión de recursos humanos policiales más proactiva y orientada a la prevención. Sin embargo, surge la pregunta: ¿hasta dónde llega el control sobre la salud de un agente? Para el ciudadano común, podría significar una mayor confianza en la preparación de la fuerza. Para los policías, es fundamental estar informados sobre los alcances y sus derechos ante estas evaluaciones. Manténganse atentos, porque la salud de nuestra policía, y con ella, la seguridad de todos, está bajo la lupa.