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La Superintendencia de Seguros de la Nación (SSN) revoluciona el cálculo de pasivos por siniestros y juicios, con un impacto directo en la liquidez y solvencia del sector. Las aseguradoras deberán ajustar sus balances a partir de septiembre de 2025, enfrentando nuevas exigencias en la constitución de reservas y el tratamiento de sentencias y acuerdos.
¡Atención, aseguradoras! La Superintendencia de Seguros de la Nación (SSN) ha lanzado la Resolución Sintetizada 536/2025, una bomba regulatoria que redefine el cálculo de reservas y pasivos. Con entrada en vigor para los cierres contables desde septiembre de 2025, la normativa impone reglas más estrictas que buscan robustecer la solvencia del sector, pero que sin duda generarán un fuerte impacto financiero y administrativo.
Los cambios más relevantes se centran en:
Siniestros en Proceso de Liquidación (S.P.L.): Las empresas deberán aplicar una metodología más rigurosa. Se introduce el uso de porcentajes 'P' basados en la experiencia de casos cerrados, con mínimos obligatorios para diferentes tipos de incapacidad. Un dato clave: los empleadores deberán reportar información esencial de accidentes en un plazo perentorio de solo tres días.
Siniestros Ocurridos y No Reportados (I.B.N.R.): Para estos siniestros 'fantasma', la reserva se fija ahora en un 10% de las primas emitidas en los últimos cuatro trimestres. Como medida transitoria, los balances de septiembre y diciembre de 2025 podrán aplicar un 9%.
La resolución ofrece un alivio acotado para la gestión de litigios. Hasta junio de 2026, las aseguradoras podrán computar de forma especial ciertas diferencias en casos de sentencias recurridas (ante Cortes Superiores) y acuerdos conciliados sin sentencia, lo que podría mejorar su capital computable. Sin embargo, hay un límite estricto: la suma de estos ajustes no podrá exceder el 30% del Capital Mínimo Requerido.
"Esta modernización busca dar certezas al mercado y proteger a los asegurados, pero requerirá una adaptación contable y operativa profunda", señaló un experto del rubro.
En síntesis, la SSN sube la apuesta por la transparencia y la solidez financiera. Una jugada que exigirá a las aseguradoras una rápida y precisa readecuación de sus estructuras para cumplir con las nuevas demandas regulatorias.