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Una nueva variedad de soja genéticamente modificada, resistente a múltiples herbicidas, busca su lugar en el Registro Nacional de Cultivares. ¿Revolución agrícola o nueva polémica en el horizonte rural? Productores y ambientalistas, ¡atención!
El Boletín Oficial ha encendido las alarmas en el sector agropecuario con el aviso de inscripción de una nueva creación fitogenética de soja denominada P48A14E. Este cultivar, desarrollado por la gigante Pioneer Hi-Bred International, Inc. y representado legalmente por Corteva Seeds Argentina S.R.L., no es una soja cualquiera: es transgénica y promete una resistencia sin precedentes a un cóctel de herbicidas que incluye glifosato, glufosinato de amonio y 2,4 D.
La P48A14E incorpora el evento de transformación DAS-44406-6, lo que la convierte en una herramienta poderosa para los productores que buscan simplificar el manejo de malezas. Se presenta como un cultivar de ciclo largo dentro del grupo de madurez IV, con características que la distinguen de otras variedades como la STINE 48EB20 en detalles como el color de flor y el hilo de la semilla.
"Esta nueva soja promete ser un game-changer para la productividad, pero también reaviva el debate sobre los cultivos transgénicos y el uso de agroquímicos en nuestra tierra", advierte un analista del sector.
Para los agricultores, la promesa es clara: mayor eficiencia en el control de malezas y, potencialmente, mejores rindes. Sin embargo, para la sociedad en general y los defensores del medio ambiente, la noticia no pasa desapercibida. La ampliación del abanico de resistencias a herbicidas, especialmente el 2,4 D, un compuesto con su propia cuota de controversia, podría generar nuevas discusiones sobre el impacto ambiental y sanitario del modelo productivo.
El Instituto Nacional de Semillas (INASE), en cumplimiento del Decreto Nº 2183/91, abre ahora un período de TREINTA (30) días para que terceros interesados presenten impugnaciones. Este lapso es crucial para aquellos que deseen manifestar su desacuerdo o preocupación antes de que esta nueva variedad de soja obtenga su registro definitivo y empiece a sembrarse masivamente en nuestras pampas. Es una ventana de oportunidad para que la sociedad civil se haga oír ante una medida que podría redefinir el futuro de la agricultura argentina.