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El SENASA impone un estricto control y trazabilidad para la fosfomicina y polimixina B, dos antimicrobianos vitales, con receta veterinaria electrónica obligatoria para cuidar la salud animal, pública y no perder mercados de exportación.
El SERVICIO NACIONAL DE SANIDAD Y CALIDAD AGROALIMENTARIA (SENASA) ha lanzado una medida de alto impacto con su Resolución 80/2025, que pone en el ojo de la tormenta a dos antimicrobianos clave: la fosfomicina (Ácido fosfórico) y la polimixina B. La jugada busca blindar la sanidad animal, la salud pública y, sobre todo, garantizar el acceso de las exportaciones agroalimentarias argentinas a los mercados más exigentes, como la Unión Europea, que ya impone duras restricciones.
Desde el 17 de marzo de 2025, será obligatorio el uso de la “Receta Veterinaria Electrónica” para prescribir estos productos, tanto para animales de compañía como para aquellos vinculados a la producción de alimentos. ¡Adiós a la receta de papel! Este sistema, disponible con clave fiscal en la web del SENASA, permitirá un seguimiento estricto y una mayor trazabilidad en toda la cadena. Además, todas las empresas que importen, elaboren o comercialicen estos antimicrobianos deberán incorporarse al Sistema de Trazabilidad de Productos Veterinarios en un plazo de TREINTA (30) días.
La medida no es caprichosa. Responde a una preocupación mundial por la Resistencia a los Antimicrobianos (RAM), que amenaza la salud humana y animal. Argentina, como actor global en la exportación de alimentos, debe adaptarse a las exigencias internacionales. Los productos que contengan estos principios activos y no sean aptos para exportación a la UE deberán incluir una leyenda clara en sus rótulos. Es un paso gigante hacia la modernización y el control, pero que implicará desafíos y costos de adaptación para productores y veterinarios.