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La Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) actualiza procedimientos vitales para el tránsito aéreo, telecomunicaciones y flexibiliza licencias para pilotos, buscando modernizar la operación y la seguridad aérea.
El cielo argentino se pone al día con una serie de resoluciones de la ANAC que prometen cambios significativos en la forma en que se gestiona la aviación civil. En un movimiento audaz hacia la modernización, se aprueba el nuevo documento "PROCEDIMIENTOS GENERALES – OFICINA DE NOTIFICACIÓN DE LOS SERVICIOS DE TRÁNSITO AÉREO" (PROGEN – ARO), que reemplazará al obsoleto "MANOPER ARO" de 2008. Esta actualización, que entrará en vigencia 30 días después de su publicación, busca alinear la normativa nacional con los estándares internacionales de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), prometiendo mayor eficiencia y seguridad en las operaciones aéreas.
Pero eso no es todo. La ANAC también deroga la Resolución 125/2020, que permitía la presentación de planes de vuelo por teléfono o fax durante la pandemia. Con el fin de la emergencia sanitaria, se vuelve a la normalidad, digitalizando los procesos. Además, la Resolución 38/2025 sustituye el documento de "Procedimientos de Telecomunicaciones Aeronáuticas – Edición 2016", incorporando las últimas enmiendas de la OACI (90, 91, 92 y 93) para garantizar comunicaciones más robustas y seguras en el aire.
La medida más impactante para los profesionales del aire llega con la Resolución 40/2025. Esta enmienda a la Sección 61.77 de las Regulaciones Argentinas de Aviación Civil (RAAC) deroga la prohibición de realizar tareas remuneradas para los titulares de un Certificado de Convalidación. Esto significa que pilotos con licencias extranjeras o convalidadas en Argentina ahora podrán trabajar y cobrar por sus vuelos, un cambio que podría dinamizar el mercado laboral aeronáutico y atraer talento internacional al país. Este movimiento se enmarca en las políticas aerocomerciales de desregulación impulsadas por los decretos 70/2023 y 599/2024, buscando mayor libertad y competitividad en el sector.
Para el ciudadano común, estos cambios se traducen en una mayor seguridad operativa en cada vuelo, gracias a la actualización de procedimientos y telecomunicaciones. Para las empresas, implica una adaptación a normativas más modernas y, para los pilotos, una oportunidad laboral largamente esperada. Es vital para el sector mantenerse informado sobre la implementación de estas nuevas reglas para asegurar una transición fluida.