Recibe los análisis más provocadores del Boletín Oficial. No es una newsletter, es un manifiesto diario.
Nos tomamos en serio tu privacidad. No compartiremos tu información.
El INV da luz verde al bicarbonato de potasio para desacidificar mostos y vinos, una medida que busca estandarizar la producción, pero que genera debate sobre la 'pureza' de nuestros caldos y el futuro de la industria vitivinícola.
Prepárense, amantes del buen vino, porque el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) acaba de soltar una resolución que podría cambiar el sabor de lo que llega a sus mesas. A través de la Resolución 30/2025, el organismo autorizó el uso de bicarbonato de potasio para la desacidificación de mostos y vinos. Sí, leyeron bien: un químico más se suma a las prácticas enológicas lícitas en Argentina.
Hasta ahora, la desacidificación con bicarbonato de potasio no estaba explícitamente permitida. Con esta medida, las bodegas tendrán una nueva herramienta para corregir la acidez de sus productos, especialmente útil en años con cosechas de uvas con alta concentración ácida o para vinos que necesitan un perfil más suave. La adición de este compuesto reacciona con el ácido tartárico, el principal responsable de la acidez del vino, haciendo que precipite y, por ende, disminuyendo la sensación ácida en boca.
El INV fundamenta su decisión citando a la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV) y a la Unión Europea, que ya admiten esta práctica. Esto sugiere un intento de armonizar la legislación nacional con los estándares globales, facilitando quizás la exportación y la competitividad. Sin embargo, para algunos puristas, cualquier aditivo es una intromisión en la naturalidad del vino.
'La presente medida se dicta en ejercicio de las facultades conferidas por la Ley Nº 14.878', reza la resolución, reafirmando el poder del INV para 'suprimir, modificar o ampliar correcciones o prácticas enológicas permitidas'.
Para el consumidor, la promesa es una mayor consistencia en la calidad del vino, especialmente en la acidez. Los vinos podrían volverse más 'redondos' o menos punzantes. La resolución exige que el vino desacidificado contenga al menos UN GRAMO POR LITRO (1 g/l) de ácido tartárico, un umbral que busca asegurar que no se abuse de la práctica. Las bodegas que no cumplan con estas especificaciones se enfrentarán a sanciones bajo el Artículo 24 de la Ley Nº 14.878.
En definitiva, se abre una puerta para que la industria vitivinícola argentina tenga más flexibilidad, pero también plantea el eterno debate: ¿hasta dónde se puede 'intervenir' un producto tan arraigado a la tradición sin perder su esencia? Habrá que probar las próximas cosechas para ver si este 'ajuste' realmente mejora la experiencia o si diluye la identidad de nuestros vinos. Para mantenerse informado sobre futuras actualizaciones, se recomienda seguir los comunicados oficiales del INV y las noticias especializadas del sector.
18 de febrero de 2026
19 de agosto de 2025
18 de agosto de 2025