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El Banco Central de la República Argentina (BCRA) ha lanzado una nueva Comunicación "A" 8394/2026 que revoluciona el cálculo de los "Capitales Mínimos" y la "Gestión de Riesgos" para las entidades financieras. A partir de agosto, los bancos deberán ajustar sus carteras y extremar la verificación de precios, buscando una mayor solidez en un mercado volátil.
El Banco Central de la República Argentina (BCRA) ha movido fichas importantes en el tablero financiero con la publicación de la Comunicación "A" 8394/2026. Esta normativa, que entrará en plena vigencia el 1 de agosto de 2026, representa un giro drástico en la forma en que las entidades financieras deberán calcular sus "Capitales Mínimos" y gestionar sus riesgos, especialmente el de mercado.
La principal novedad es la delimitación estricta entre la cartera de inversión y la cartera de negociación. Hasta ahora, esta distinción no estaba tan finamente definida, pero el BCRA busca que cada tipo de activo esté sujeto a una exigencia de capital específica, en función de su riesgo inherente. Esto significa que los bancos tendrán que ser mucho más precisos al clasificar sus activos y, por ende, al asignarles el capital correspondiente.
Se reemplazan y modifican varios puntos clave del texto ordenado sobre "Capitales Mínimos", impactando directamente en:
Uno de los puntos más impactantes y cruciales es la obligatoriedad de realizar una verificación independiente de los precios de los activos. Esta auditoría deberá ser llevada a cabo por una unidad completamente separada de la mesa de operaciones (dealing room), con una frecuencia mínima mensual. El BCRA no quiere sorpresas: busca eliminar sesgos y errores en la determinación diaria de los precios, una medida que podría generar fricciones internas pero que es vital para la salud del sistema.
"La verificación de la exactitud de los precios o de los datos de un modelo, que tiene por objeto revelar los errores o sesgos en la determinación diaria de los precios, deberá estar a cargo de una unidad independiente de la mesa de operaciones."
Para las entidades financieras, esto significa un aumento en la carga administrativa y de cumplimiento, así como la necesidad de reforzar sus estructuras de control interno. Podrían verse obligadas a ajustar sus portfolios y estrategias de inversión para cumplir con las nuevas exigencias de capital.
Para el ciudadano de a pie, si bien no es un cambio que impacte directamente en su bolsillo hoy, la medida busca fortalecer la estabilidad del sistema financiero argentino. Un sistema bancario más robusto y con mejor gestión de riesgos es, en última instancia, más seguro para los ahorristas y para la economía en general, reduciendo la posibilidad de crisis futuras.
En resumen, el BCRA aprieta las tuercas. Es una señal clara de que se busca un sistema financiero más sólido y transparente, aunque el camino para los bancos implique nuevos desafíos operativos y de compliance.