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El Banco Central vuelve a mover las piezas en el tablero cambiario, acortando drásticamente los plazos para que las entidades financieras puedan compensar ventas de títulos en moneda extranjera. Una medida que busca blindar las reservas y que podría impactar en la liquidez bancaria.
El Banco Central de la República Argentina (BCRA) ha lanzado una nueva Comunicación "A" 8360/2025 que sacude el mercado financiero. A partir del 10 de diciembre de 2025, las entidades bancarias que compren títulos valores del Tesoro Nacional en dólares en suscripción primaria verán fuertemente limitada su capacidad para venderlos en el mercado secundario sin afectar su Posición Global Neta de Moneda Extranjera (PGNME).
La clave de esta normativa es doble: por un lado, las ventas en el mercado secundario que disminuyan la PGNME solo podrán compensarse con un aumento neto de tenencias de otros títulos del Tesoro en moneda extranjera hasta el plazo original de vencimiento. La bomba es que esta restricción se levanta solo si la venta se realiza después de 90 días corridos desde la suscripción primaria. Antes, este plazo era de 300 días, lo que implica una reducción brutal de la flexibilidad.
Esta medida es un claro intento del BCRA por reducir la volatilidad y la especulación con los títulos en dólares, buscando que los bancos mantengan estas tenencias por un período más prolongado. Para las entidades financieras, esto significa una menor capacidad de maniobra y una potencial disminución de liquidez en el corto plazo para operar con estos instrumentos. Podría generar presiones en el mercado secundario de bonos en dólares y afectar la estrategia de inversión de los bancos. En el fondo, es otra vuelta de tuerca en el control de capitales, orientada a blindar la salida de divisas y fortalecer la posición del Tesoro.
"El BCRA busca 'planchar' la demanda de dólares financieros y forzar a los bancos a ser tenedores a mediano plazo de deuda pública en moneda extranjera."
Para el ciudadano común, si bien no hay un impacto directo e inmediato, estas restricciones a la operatoria bancaria pueden influir en la disponibilidad y costo de ciertos productos financieros asociados a la moneda extranjera a mediano plazo, además de ser una señal de la persistente tensión en el mercado cambiario.