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El Gobierno Nacional, mediante el Decreto 583/2025, reconfigura drásticamente la estructura del crucial Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG), transformándolo de organismo autónomo a ente desconcentrado. ¿Qué implica este cambio para la búsqueda de la verdad biológica, la ciencia y la confidencialidad de tu ADN?
¡Alerta máxima en la ciencia y los derechos humanos! El Gobierno Nacional, a través del Decreto 583/2025, ha puesto patas arriba la estructura del Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG), una institución vital para la búsqueda de la verdad biológica en Argentina. Lo que hasta ahora funcionaba como un organismo autónomo y autárquico, ahora se degrada a un ente desconcentrado, cayendo bajo la órbita directa de la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología de la Jefatura de Gabinete de Ministros.
Esta movida, que se enmarca en la polémica Ley de Bases, significa un aumento drástico en la injerencia del Poder Ejecutivo sobre el BNDG. Si bien el decreto promete "resguardar su especificidad técnica y científica, y asegurando la inviolabilidad, integridad y confidencialidad de la información", la transformación de su estatus institucional es una señal de alarma. ¿Cómo puede el BNDG mantener su autonomía técnica si pierde su autonomía institucional? Es una contradicción que no pasa desapercibida y genera enorme preocupación en la comunidad.
El BNDG es la piedra angular para casos de filiación, muchos de ellos ligados a crímenes de lesa humanidad. La garantía de que tu información genética es inviolable, íntegra y confidencial es sagrada. El Gobierno asegura que esta reestructuración busca la "sostenibilidad operativa", pero los organismos de derechos humanos y la comunidad científica ya están con la guardia alta. Temen que esta centralización pueda afectar la agilidad, la independencia y, en última instancia, la credibilidad del Banco.
El decreto no es solo un papel: redefine el organigrama, deroga normativas previas y le da al Jefe de Gabinete la potestad de seguir ajustando la estructura. Para el ciudadano de a pie, la gran pregunta es: ¿seguirá el BNDG siendo un garante imparcial y seguro de la verdad genética? Es fundamental que exijamos transparencia y que se cumplan las promesas de resguardo. ¡No te quedes afuera, la información es poder!