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La Comisión Nacional para los Refugiados (CONARE) delegó en su Secretaría Ejecutiva la facultad de decidir sobre la viabilidad de las solicitudes de refugio, buscando agilizar procesos y evitar demoras que generaban incertidumbre jurídica.
La Comisión Nacional para los Refugiados (CONARE) ha tomado una decisión trascendental que impactará directamente en la vida de miles de personas que buscan asilo en Argentina. A través de la Resolución 491/2025, la Comisión ha resuelto delegar en su Secretaría Ejecutiva una competencia clave: la de determinar la viabilidad o la "manifiesta improcedencia" de las solicitudes de estatuto de refugiado, así como el tipo de procedimiento a seguir (ordinario, sumario, excepcional por extradición o rechazo in limine).
Esta medida, que se basa en la necesidad de "agilizar la tramitación" y "evitar serias demoras" que ocasionaban "incertidumbre jurídica", busca dar mayor celeridad a un proceso que, según la propia reglamentación, estaba plagado de obstáculos. Hasta ahora, la CONARE resolvía en primera instancia, y la Secretaría Ejecutiva asistía en la instrucción. Con esta delegación, la Secretaría tendrá un rol mucho más protagónico en la fase inicial, decidiendo si un pedido es viable o si debe ser rechazado de plano.
Para los solicitantes de refugio, esto podría significar una respuesta más rápida, aunque también plantea interrogantes sobre la centralización de decisiones y la posible reducción de instancias de análisis colegiado en la fase inicial. La CONARE, no obstante, mantiene la potestad de confirmar los rechazos in limine o de instruir sobre el procedimiento si considera que no corresponde el rechazo. La medida fue discutida con representantes del ACNUR y la Fundación Comisión Católica Argentina de Migraciones, lo que sugiere un intento de consenso en un tema tan delicado.