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La ANMAT actualiza las normas específicas para la publicidad, promoción y patrocinio de alimentos y bebidas con sellos de advertencia, reforzando la fiscalización y protección de niños, niñas y adolescentes.
La Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) ha vuelto a la carga con una medida que pone en jaque las estrategias de marketing de la industria alimentaria. A través de la Disposición 11378/2024, se deroga la anterior Disposición ANMAT N° 6924/22 y se aprueban nuevas y más estrictas normas para la publicidad, promoción y patrocinio de productos con sellos de advertencia nutricional (alto en azúcares, sodio, grasas, etc.), incluyendo aquellos con leyendas precautorias sobre edulcorantes o cafeína.
La medida reafirma la prohibición de toda forma de publicidad, promoción y/o patrocinio que esté dirigida especialmente a niños, niñas y adolescentes para los alimentos y bebidas que contengan al menos un sello de advertencia. Esto busca proteger a los menores de edad de mensajes engañosos o que promuevan el consumo de productos poco saludables. La ANMAT, como autoridad de aplicación, tendrá un rol fiscalizador clave, controlando la difusión en medios masivos tradicionales y digitales.
Para las empresas alimentarias, esto significa un desafío enorme. Deberán revisar a fondo sus campañas publicitarias y de marketing para asegurar el cumplimiento de estas nuevas directrices, lo que podría implicar la reformulación de estrategias y la restricción en el uso de personajes infantiles, celebridades o promociones que puedan atraer a este segmento de la población. El incumplimiento acarreará sanciones severas previstas en la Ley N° 18.284.
Para los ciudadanos, especialmente padres y tutores, es una noticia positiva. Se espera que esta regulación contribuya a un entorno más saludable, donde los mensajes sobre alimentos y bebidas sean más responsables y no incentiven el consumo excesivo de productos con altos contenidos de nutrientes críticos. Es una clara señal de la intervención estatal para salvaguardar la salud pública, priorizando el bienestar colectivo sobre los intereses comerciales en la publicidad de ciertos productos.