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Aduanas de Bernardo de Irigoyen, Corrientes y Jujuy lanzan edictos masivos: citan a infractores por contrabando y exigen el pago de multas millonarias, advirtiendo sobre el abandono de bienes y la destrucción de cigarrillos ilegales. ¡El Estado no perdona!
Las Aduanas de Bernardo de Irigoyen, Corrientes y Jujuy se pusieron en pie de guerra contra el contrabando y las infracciones, publicando una serie de edictos que ponen en la mira a decenas de particulares y empresas. La medida es clara: el Estado no da tregua a quienes intentan eludir los controles y las obligaciones tributarias.
Desde la Aduana de Bernardo de Irigoyen, se citó a infractores con domicilio desconocido para que presenten defensa y pruebas por infracciones que incluyen los artículos 874, 985, 986 y 987 del Código Aduanero. Las multas mínimas alcanzan cifras escalofriantes, como los $3.654.399,20 y U$S 265,89 exigidos a SILVA MAXIMILIANO EZEQUIEL, o los $2.358.043,68 y U$S 10.821,13 a DÍAZ ROBIN ALBERTO y RAMÍREZ ARNALDO ANDRÉS. El apercibimiento es contundente: declaración de rebeldía si no comparecen.
Por su parte, la Aduana de Corrientes emitió dos notas explosivas (N° 174/2025 y N° 173/2025). La primera intima a dar una "destinación aduanera" a mercaderías involucradas en presuntas infracciones, bajo la amenaza de declararlas abandonadas a favor del Estado Nacional. ¡Y ojo! En el caso de los cigarrillos en trato, la decisión es aún más drástica: se consideran abandonados y se procederá a su destrucción, un golpe letal para el comercio ilegal. La segunda nota, en la misma sintonía, cita a imputados por los artículos 985, 987 y 947, exigiendo el pago de multas que van desde los $266.552,78 hasta los $890.519,88, además de tributos. Aquí también se advierte sobre la destrucción de cigarrillos de tabaco de origen extranjero.
Finalmente, la Aduana de Jujuy publicó un edicto para anunciar mercadería sin titular conocido, dando un plazo de 10 días para reclamarla. Si no aparece el dueño, se declarará abandonada a favor del Estado, sumándose a la lista de bienes que el fisco recupera de las sombras.
Estas medidas reflejan un endurecimiento de los controles aduaneros y una firme voluntad del Estado de combatir la evasión y el contrabando. Para los ciudadanos comunes y las empresas que operan dentro de la ley, esto implica un mercado más justo. Pero para aquellos que se mueven en la informalidad, la advertencia es clara: las consecuencias son graves y costosas. Es fundamental estar al día con las normativas para evitar caer en las garras de estas severas sanciones. La Aduana está más atenta que nunca.