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La Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) mete mano en el Impuesto a las Ganancias, flexibilizando la reducción de anticipos y atando los umbrales a la inflación para dar un respiro (o no) a empresas y contribuyentes.
La Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) ha lanzado una medida que generará repercusiones directas en el bolsillo de empresas y personas físicas: la Resolución General N° 5778/2025. Esta disposición, publicada en el Boletín Oficial, introduce modificaciones clave en el régimen de anticipos del Impuesto a las Ganancias, buscando "razones de administración tributaria".
La principal novedad es que los sujetos comprendidos en el artículo 73 de la Ley de Impuesto a las Ganancias (generalmente empresas) podrán solicitar la reducción de anticipos a partir del tercer pago, y no del quinto como antes, siempre que estimen que su obligación fiscal superará en más del VEINTICINCO POR CIENTO (25%) el impuesto determinado para el período fiscal. Esto puede significar un alivio temprano en el flujo de caja para muchas compañías que históricamente sobrestimaban sus ganancias.
Además, ARCA ajusta los montos a partir de los cuales se aplica un procedimiento especial para la reducción de anticipos:
Pero la medida más destacada y que genera mayor expectativa (y alguna que otra ceja levantada) es la actualización anual de estos importes a partir del 1 de marzo de cada año, en función de la variación del Índice de Precios al Consumidor (IPC), suministrado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). Esta indexación, que comenzará a regir desde marzo de 2027 (con una salvedad para el cálculo inicial), busca que los valores no queden licuados por la galopante inflación argentina. Si bien la idea es buena en el papel, la aplicación práctica y la velocidad de ajuste serán cruciales en un contexto económico tan volátil.
Para el ciudadano común y las empresas, esta resolución representa una potencial mejora en la gestión de la liquidez, al permitir ajustar antes los pagos anticipados si se prevé una menor ganancia. Sin embargo, la complejidad administrativa para solicitar estas reducciones y la necesidad de proyectar con precisión las ganancias sigue siendo un desafío. Estar al tanto de las actualizaciones del IPC será vital para quienes busquen beneficiarse de estos nuevos umbrales. Es un paso hacia la adecuación de las normas fiscales a la realidad inflacionaria, pero que no exime de una planificación tributaria minuciosa.