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ANSES confirma un magro aumento del 1,62% para jubilaciones, pensiones y asignaciones familiares desde agosto. Un ajuste que, atado al IPC, apenas maquilla la pérdida del poder adquisitivo de millones de argentinos.
La Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES) desató una nueva ola de preocupación entre millones de argentinos al oficializar los nuevos valores para jubilaciones, pensiones y asignaciones familiares. A través de las Resoluciones 278/2025 y 279/2025, se confirmó un incremento del UNO CON SESENTA Y DOS CENTÉSIMOS POR CIENTO (1,62%) a partir de agosto de 2025, un porcentaje que a duras penas intenta seguir el ritmo de la inflación.
La Resolución 278/2025 establece que el haber mínimo garantizado para jubilados y pensionados será de $314.305,37, mientras que el haber máximo escalará a $2.114.977,60. La Prestación Básica Universal (PBU) se fijó en $143.780,36 y la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM) en $251.444,30. Estos valores, si bien representan un ajuste, son un reflejo directo del IPC de junio de 2025 y no una mejora real del poder de compra.
'Este ajuste es un parche, no una solución de fondo. Los jubilados siguen corriendo detrás de la inflación, perdiendo cada vez más poder adquisitivo', lamentan referentes de organizaciones de adultos mayores.
Por su parte, la Resolución 279/2025 impacta directamente en las asignaciones familiares, afectando a trabajadores en relación de dependencia y monotributistas. El mismo incremento del 1,62% se aplicará sobre los límites y rangos de ingresos del grupo familiar, así como sobre los montos de las asignaciones. Se establece que un ingreso individual superior a $2.315.267 excluye al grupo familiar del cobro de asignaciones, incluso si la suma total no supera el tope máximo.
Esto significa que miles de familias verán un pequeño incremento en sus asignaciones, pero la constante erosión inflacionaria sigue siendo un desafío. La medida, dictada en el marco de la Ley 27.701 y el DNU 274/24, subraya la dependencia de los haberes y beneficios sociales a la variación del Índice de Precios al Consumidor, dejando a millones de argentinos en una carrera sin fin contra el costo de vida.