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El Gobierno oficializó ascensos militares retroactivos para un Teniente de la Fuerza Aérea y un Capitán del Ejército. Casos particulares que revelan la burocracia castrense y la importancia de 'aprobar el recuperatorio' para la carrera.
El Ministerio de Defensa acaba de convalidar dos ascensos militares con efecto retroactivo, generando cierto revuelo en los pasillos castrenses. Se trata de casos que demuestran la complejidad y los tiempos de la burocracia interna de las Fuerzas Armadas.
Por un lado, el Teniente Javier Emiliano PERALTA (D.N.I. Nº 38.502.660) de la Fuerza Aérea Argentina fue ascendido al grado inmediato superior con retroactividad al 31 de diciembre de 2024. Su ascenso había quedado "en suspenso" por no haber realizado un examen recuperatorio a tiempo. Una vez aprobado, la Junta de Calificaciones y el Jefe del Estado Mayor General de la Fuerza Aérea dieron el visto bueno, subsanando el retraso.
En paralelo, el Capitán de Infantería Julio César DE LA BARRERA (D.N.I. N° 26.633.500) del Ejército Argentino también fue promovido retroactivamente al 31 de diciembre de 2023. Su caso fue más delicado, ya que su ascenso estuvo "en suspenso" por actuaciones administrativas relacionadas con su salud. Finalizadas estas, la Junta Superior de Calificación de Oficiales ratificó su aptitud.
Estos decretos presidenciales, firmados por el Presidente MILEI y el Ministro Luis Petri, no solo regularizan la situación de los oficiales, sino que también ponen de manifiesto los intrincados procesos de calificación y ascenso en las instituciones militares, donde un examen o un proceso de salud pueden demorar años una promoción esperada. Para el personal militar, estas resoluciones son un recordatorio de que la carrera es una maratón de evaluaciones y trámites.