Recibe los análisis más provocadores del Boletín Oficial. No es una newsletter, es un manifiesto diario.
Nos tomamos en serio tu privacidad. No compartiremos tu información.
El Banco Central ha emitido nuevas comunicaciones que modifican los regímenes informativos contables y actualizan los umbrales de riesgo operacional. ¡Cambios técnicos que impactan directamente en la operatoria diaria de bancos y emisoras de tarjetas!
El Banco Central de la República Argentina (BCRA), en su rol de guardián del sistema financiero, ha dispuesto una serie de ajustes técnicos cruciales a través de sus Comunicaciones "A" 8186/2025 y "A" 8187/2025. Aunque no sean titulares de primera plana para el público general, estas modificaciones son de vital importancia para el día a día de las entidades financieras y otros proveedores de crédito.
La Comunicación "A" 8186/2025, fechada el 27 de enero de 2025, introduce cambios en el "Régimen Informativo Contable Mensual" relacionado con el financiamiento con tarjetas de crédito y compra. Específicamente, se modificó el diseño del registro 3209, ampliando la longitud del campo 5 "Importe" y reduciendo la del campo 7 "Sin uso". Estas adecuaciones, aunque parezcan menores, buscan una mayor precisión y granularidad en la información que el BCRA recibe sobre las operaciones de financiamiento. Serán de aplicación para las presentaciones correspondientes al período diciembre 2024 y subsiguientes.
Por otro lado, la Comunicación "A" 8187/2025, también del 27 de enero de 2025, actualiza el "R.I. Base de datos sobre Eventos de Riesgo Operacional". La novedad más destacada es el incremento del umbral mínimo para la recolección de eventos de riesgo aplicable para el período 2025, que ahora asciende a $270.000 (pesos doscientos setenta mil) o su equivalente en moneda extranjera. Este ajuste es fundamental para que las entidades financieras califiquen y reporten solo aquellos eventos de riesgo operacional que tengan un impacto significativo, liberando recursos para concentrarse en los incidentes de mayor envergadura. El objetivo es optimizar la gestión de riesgos y la calidad de la información reportada al regulador.
Estas medidas, si bien son de carácter técnico y administrativo, demuestran el compromiso del BCRA con la mejora continua de la supervisión financiera y la estabilidad del sistema. Para los ciudadanos comunes, esto se traduce en un sistema financiero más robusto y mejor monitoreado, aunque no perciban los cambios directamente. Las entidades deberán ajustar sus sistemas informáticos y procedimientos internos para cumplir con las nuevas exigencias, lo que implica una inversión en tiempo y recursos, pero a la larga, beneficia a la solidez del mercado.