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Un agente civil de la Armada Argentina pierde su pulseada contra el Ministerio de Defensa por su reencasillamiento salarial, agotando la vía administrativa. Ahora, la Justicia tiene la última palabra.
¡Un fallo demoledor para un veterano de la Armada! El Gobierno Nacional, a través del Decreto 816/2025, ha puesto punto final a la lucha administrativa del agente civil Pedro PELLEGRINO (D.N.I. Nº 16.605.450), rechazando su recurso jerárquico contra el reencasillamiento que lo ubicó en el Agrupamiento Técnico, Nivel IV, Grado 12. Este veredicto, firmado por el Presidente Milei y el Ministro Luis Petri, cierra una puerta pero abre otra: la vía judicial.
Pellegrino, con una trayectoria de más de 36 años en la Administración Pública Nacional, había alegado haber sido erróneamente reencasillado, buscando un reconocimiento acorde a su vasta experiencia. Sin embargo, el Ministerio de Defensa y la Oficina Nacional de Empleo Público del flamante Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado (¡sí, el mismo que busca achicar el Estado!) dictaminaron que la aplicación de los artículos 132 al 140 del Convenio Colectivo de Trabajo Sectorial para el Personal Civil de las Fuerzas Armadas fue impecable.
"Se aplicaron correctamente las normas de reencasillamiento previstas en los artículos 132 al 140 del citado Convenio Colectivo de Trabajo Sectorial, bajo principios expresamente contemplados en la Ley Marco de Regulación de Empleo Público Nacional N° 25.164 y su Reglamentación, tales como jerarquización, capacitación, representatividad y trato igualitario."
Este caso es un ejemplo claro de cómo las decisiones burocráticas pueden afectar la carrera y el salario de un individuo, incluso tras décadas de servicio. Para el ciudadano común, la lección es dura: la vía administrativa tiene un límite, y agotada esta instancia, solo queda la judicial. Pellegrino dispone ahora de 180 días hábiles judiciales para llevar su reclamo a los tribunales, en lo que promete ser una nueva batalla, esta vez en los estrados de la Justicia. ¿Logrará un giro inesperado o el Estado mantendrá su postura inamovible? La saga continúa.