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El Banco Central ajusta una batería de regímenes informativos y el cálculo de efectivo mínimo para bancos y Proveedores de Servicios de Pago (PSPs), prometiendo simplificación para algunos y mayor precisión en la vigilancia para otros. Un nuevo golpe de timón en la supervisión del mercado.
En una jugada que redefine las reglas del juego para el sector financiero, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) ha lanzado una serie de comunicaciones que tocan fibras sensibles en la operatoria de bancos y Proveedores de Servicios de Pago (PSP). Lejos de pasar desapercibidas, estas medidas buscan optimizar la recolección de datos y ajustar los mecanismos de control, aunque con un sabor agridulce para algunos actores del mercado.
Las comunicaciones “A” 8283, “A” 8284, “A” 8291, “A” 8301 y “B” 13002 conforman un paquete de adecuaciones que impactan directamente en la burocracia financiera.
Para las entidades financieras y PSPs, estas adecuaciones significan un esfuerzo de adaptación de sus sistemas de reporte. La baja de Rofex, MAE y Matba en derivados y la inclusión de A3 Mercados podría reorientar flujos de información y operaciones. Los cambios en el efectivo mínimo, si bien técnicos, pueden influir en la liquidez disponible y, por ende, en la capacidad de crédito. La eliminación de un informe sobre beneficiarios es una desburocratización puntual que puede ahorrar tiempo y recursos a las instituciones.
“El BCRA busca afinar la lupa sobre el sistema, pero también intenta simplificar procesos donde es posible”, comentan analistas del sector.
En resumen, el BCRA sigue moviendo los hilos de la regulación, buscando un equilibrio entre la supervisión rigurosa y la eficiencia operativa. Estar al tanto de estas comunicaciones es crucial para evitar multas y asegurar el cumplimiento en un mercado que no da tregua.