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El Banco Central sorprendió con un paquete de medidas que inyecta liquidez en el sistema, habilita el financiamiento a provincias y da más aire a los bancos con el dólar. ¿Se viene una nueva era de flexibilidad monetaria?
El Banco Central de la República Argentina (BCRA) sacudió el tablero financiero con tres comunicaciones clave que buscan dar más oxígeno y flexibilidad al sistema. En un movimiento audaz, la entidad autorizó a los bancos a adquirir Letras del Tesoro de la provincia de Río Negro por hasta ¡60.000 millones de pesos! Esto representa una excepción a las estrictas reglas de financiamiento al sector público no financiero, abriendo una puerta a las finanzas provinciales y aliviando la presión sobre los bancos para colocar fondos. Para Río Negro, es una inyección de capital vital que le permitirá afrontar gastos y proyectos en un contexto económico complejo.
Pero la cosa no termina ahí. El BCRA también metió mano en la posición global neta de moneda extranjera, permitiendo a las entidades financieras computar financiaciones en pesos ligadas al dólar para ampliar sus límites. Esto significa que los bancos tendrán más margen para operar con instrumentos dolarizados, un guiño a la demanda de cobertura en un país con historia de volatilidad cambiaria. La medida busca dar mayor agilidad a la operatoria y podría impactar en el mercado de futuros y derivados.
Finalmente, y no menos importante, se flexibilizó el Efectivo Mínimo. Los bancos podrán trasladar el exceso de integración de efectivo mínimo en pesos de un mes a otro, desde julio hasta octubre de 2025, con límites decrecientes. Esta medida es un alivio directo para la liquidez de los bancos, permitiéndoles una mejor gestión de sus reservas y optimizando el uso de sus fondos. En criollo, les da más margen de maniobra para prestar o invertir, lo que podría traducirse en mayor crédito disponible para empresas y particulares, aunque con un impacto gradual y limitado en el tiempo.
Estas decisiones, firmadas por Darío C. Stefanelli y Marina Ongaro, marcan una tendencia hacia una mayor flexibilidad en la regulación financiera, buscando dinamizar el mercado y dar herramientas a las entidades en un escenario económico desafiante. ¿Será el inicio de un cambio de rumbo más profundo o solo parches temporales?