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La Comisión Nacional de Trabajo Agrario (CNTA) desató una cascada de resoluciones que ajustan los salarios mínimos en múltiples actividades agrícolas y regiones clave. La medida viene con un *jugoso* aumento para los trabajadores, pero también con una *controvertida* cuota de solidaridad del 2% que deberán pagar los empleados no afiliados, engrosando las arcas de UATRE.
¡El Boletín Oficial explotó con una batería de resoluciones que sacuden el tablero del trabajo agrario! La Comisión Nacional de Trabajo Agrario (CNTA) desató una cascada de normativas (de la 185/2025 a la 192/2025) que fijan nuevos salarios mínimos para una amplia gama de actividades rurales en todo el país y en regiones clave como Chaco, Formosa y Entre Ríos. Hablamos de semilleros, manipulación de granos, algodón, banana, horticultura, cítricos, forestación y hasta los arreos de ganado y remates en ferias.
Estos incrementos salariales, con vigencia escalonada a partir de julio, agosto y septiembre de 2025, prometen un respiro para los trabajadores rurales frente a la inflación. En algunos casos, como la actividad forestal en Formosa (Resolución 191/2025), se suman beneficios adicionales como la provisión anual de ropa de trabajo y bonificaciones por antigüedad. Para los arreos de ganado en Entre Ríos (Resolución 192/2025), se destaca un adicional del 10% por presentismo.
Pero la medida estrella, y la más controvertida, es la implementación de una cuota de solidaridad gremial del 2% mensual. Este aporte, que se aplica sobre el total de las remuneraciones, será retenido directamente por los empleadores y depositado en una cuenta especial de la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE). La única salvación para no pagarlo es ser afiliado al sindicato. Esto reabre el debate sobre la obligatoriedad de contribuir a una entidad a la que no se pertenece, afectando a miles de trabajadores no sindicalizados.
Para los empleadores, esta batería de resoluciones representa un aumento significativo en los costos laborales, sumado a la carga administrativa de la retención. La CNTA, no obstante, se comprometió a reunirse en los próximos meses (octubre para semilleros, noviembre para arreos, y a solicitud para el resto) para analizar posibles variaciones macroeconómicas y la necesidad de futuros ajustes, manteniendo en vilo al sector.
"Mientras los trabajadores celebran un piso salarial más alto, el campo se pregunta si el costo de esta 'solidaridad forzada' no terminará impactando en la producción y la inversión."
El sector agrario se encuentra, una vez más, en el centro de la escena política-económica, con medidas que buscan equilibrar la balanza entre el poder adquisitivo de los trabajadores y la viabilidad de las explotaciones. Para mantenerse informado sobre futuras actualizaciones, es crucial seguir de cerca los comunicados de la CNTA y las negociaciones sectoriales.