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El Gobierno desmantela el Registro de Comedores y Merenderos, alegando ineficiencia y datos falsos, en un giro radical hacia la asistencia 'sin intermediarios'. Un golpe a las organizaciones sociales y un cambio drástico en la política alimentaria.
En un movimiento que sacudirá el esquema de asistencia social en Argentina, el Ministerio de Capital Humano, a través de su Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia, acaba de eliminar de un plumazo el REGISTRO NACIONAL DE COMEDORES Y MERENDEROS COMUNITARIOS DE ORGANIZACIONES DE LA SOCIEDAD CIVIL (RENACOM). Esta resolución, firmada por Juan Bautista Ordoñez, el Secretario Nacional, es una clara señal de la política de "cero intermediarios" que impulsa el gobierno.
Creado en 2020 bajo el entonces Ministerio de Desarrollo Social, el RENACOM buscaba garantizar la transparencia y elegibilidad de los comedores y merenderos que recibían asistencia. Su objetivo era tener un panorama claro de los espacios de asistencia alimentaria. Sin embargo, la resolución actual lo tacha de "innecesario" y "desnaturalizado", argumentando que sus fines originales se vieron distorsionados.
Un informe demoledor de la SINDICATURA GENERAL DE LA NACIÓN (SIGEN) fue el detonante. La auditoría reveló un "ambiente de control interno débil", "integridad y confiabilidad de la información afectada", "registros duplicados", "campos en blanco y con ceros", e "inconsistencias en los domicilios". > "Se verificaron registros duplicados; campos en blanco y con ceros; datos que no se corresponden con el campo de carga; inconsistencias en los domicilios, entre otras falencias", detalla el documento. ¡Un verdadero papelón administrativo que pone en jaque la gestión anterior!
El Ministerio de Capital Humano argumenta que ya no necesita el RENACOM porque el programa "ALIMENTAR COMUNIDAD" (modificado en marzo de 2025) ahora verifica la existencia y funcionamiento de los comedores mediante relevamientos territoriales 'in situ' y medios tecnológicos. La promesa es una "utilización eficiente, oportuna, transparente y responsable" de los recursos, sin la sombra de los intermediarios que, según el gobierno, desvirtuaban la ayuda.
Esta medida es un terremoto para las organizaciones sociales que dependían del RENACOM para acceder a la ayuda. Si bien la crítica a la ineficiencia y la falta de transparencia del registro es válida, la eliminación total sin un mecanismo robusto y claro que lo reemplace de inmediato podría generar un vacío. ¿Cómo se asegurará la asistencia a los más vulnerables sin un registro centralizado? ¿Serán los relevamientos in situ suficientes y rápidos para llegar a todos? La "modernización del Estado" y la "gestión por resultados" son las banderas, pero la incertidumbre es la moneda corriente. Los ciudadanos de a pie que dependen de estos servicios, especialmente en los barrios más humildes, estarán expectantes para ver si esta "desregulación" se traduce en más o menos comida en sus mesas. Esta decisión se alinea con la política de desregulación y búsqueda de transparencia, pero el desafío ahora es garantizar que la asistencia llegue sin demoras ni burocracia renovada. Para estar informado, seguí de cerca las comunicacaciones oficiales del Ministerio de Capital Humano y las organizaciones sociales. ¡El futuro de la asistencia alimentaria está en juego!