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El Gobierno Nacional da un golpe de timón y convierte al emblemático Banco de la Nación Argentina en una Sociedad Anónima, prometiendo mayor eficiencia y competencia, pero generando interrogantes sobre el futuro del gigante financiero estatal.
¡Atención, Argentina! El Decreto 116/2025 marca un antes y un después en la historia de una de las instituciones más icónicas del país: el Banco de la Nación Argentina. De ser una entidad autárquica, con su propia Carta Orgánica, pasa a ser BANCO DE LA NACIÓN ARGENTINA SOCIEDAD ANÓNIMA (BNA S.A.). Una movida audaz que, según el Gobierno, busca "modernizar su estructura jurídica y operativa" y permitirle "competir en igualdad de condiciones" en el mercado financiero.
El cambio es monumental. El Estado Nacional conservará el control, con el 99,9% del capital social, mientras que la Fundación Banco de la Nación Argentina mantendrá el simbólico 0,1%. El capital social se fija en la impresionante cifra de PESOS UN BILLÓN SEISCIENTOS DOS MIL DOSCIENTOS SETENTA Y CUATRO MILLONES NOVECIENTOS SESENTA Y CINCO MIL ($1.602.274.965.000), tomando como base el balance de diciembre de 2024.
Esta transformación se ampara en la Ley 27.742 de Bases y Puntos de Partida para la Libertad de los Argentinos, que declaró la emergencia pública y delegó facultades al Ejecutivo para reorganizar estructuras estatales. El argumento oficial es claro: "mejorar la gestión, transparencia y el gobierno corporativo" y "optimizar la asignación de recursos".
La promesa es un banco más ágil y eficiente, con mayor capacidad de financiamiento. Sin embargo, la conversión a S.A. enciende las alarmas en sectores que ven en el Banco Nación un brazo fundamental del Estado para políticas de desarrollo y apoyo a pymes y economías regionales, más allá de la lógica de rentabilidad pura. Si bien se asegura que artículos clave de su Carta Orgánica (como los relacionados con su actividad) seguirán vigentes, la filosofía de gestión podría virar drásticamente.
La medida es un claro ejemplo de la agenda de desregulación y achicamiento del Estado que impulsa el Gobierno. La continuidad operativa está garantizada durante un período de transición contable de hasta 90 días hábiles, y se exige un Balance Especial de transformación en 180 días. Este decreto no solo reforma un banco, sino que redefine el rol del Estado en la economía. Para mantenerse informado sobre futuras actualizaciones, es crucial seguir los comunicados del Ministerio de Economía y del propio Banco Nación.