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El Ministerio de Justicia lanza un *Registro de Sociedades de Gestión Colectiva de Derechos de Autor y Conexos*, endureciendo la fiscalización y los requisitos para estas entidades. ¿Se acaba la fiesta para algunos o es un paso hacia la transparencia?
¡Atención, artistas, músicos y autores! El Ministerio de Justicia, bajo la batuta de Mariano Cúneo Libarona, acaba de soltar una Resolución explosiva (la 536/2025) que promete revolucionar la gestión de los derechos de autor en el país. La medida, que entra en vigencia al día siguiente de su publicación, crea el "REGISTRO DE SOCIEDADES DE GESTIÓN COLECTIVA DE DERECHOS DE AUTOR Y CONEXOS" en la órbita de la Dirección Nacional del Derecho de Autor (DNDA). Este no es un mero trámite administrativo, ¡es un verdadero cambio de juego!
La esencia de esta resolución es el control exhaustivo sobre las entidades que administran los derechos de creadores. A partir de ahora, todas las sociedades que gestionen derechos de autor y conexos deberán obtener una autorización explícita de la DNDA y ser incorporadas a este nuevo registro. Y ojo, que no hay "silencio positivo": si no te responden en 60 días hábiles, no significa que esté aprobado; de hecho, si hay inconsistencias, ¡te dan solo 10 días para subsanar o se da por desistida la solicitud!
Esto impacta directamente a:
Esta resolución viene a reglamentar y potenciar lo establecido por el Decreto N° 138/2025, que ya había puesto la lupa sobre la gestión colectiva, indicando que solo podía ser ejercida por asociaciones civiles y requería autorización. El Gobierno busca modernizar y transparentar un sector que, históricamente, ha sido fuente de debates y denuncias por su opacidad. La digitalización de los trámites vía Plataforma de Trámites a Distancia (T.A.D.) es un claro intento de agilizar y dejar rastro de cada paso.
"Garantizar el cumplimiento de los requisitos legales, la representación efectiva de los titulares de derechos, y la transparencia en la percepción y distribución de las remuneraciones correspondientes", reza la resolución, dejando en claro la intención oficial.
En resumen, el Estado argentino mete mano de lleno en el universo del copyright. ¿Será para bien o para mal? Solo el tiempo dirá si esta mano dura se traduce en una gestión más justa y eficiente o en un laberinto burocrático que asfixie la creatividad. ¡Los ojos de la industria cultural están puestos en la DNDA!