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Un DNU explosivo centraliza en el Ministerio de Justicia la administración de bienes provenientes del crimen organizado, reformando leyes clave y prometiendo un 'inventario público' para financiar la lucha contra el delito.
Con un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) 575/2025, el Gobierno Nacional sacude el tablero de la lucha contra el crimen organizado al crear un nuevo "RÉGIMEN DE CONSERVACIÓN, ADMINISTRACIÓN Y DISPOSICIÓN DE LOS BIENES PROVENIENTES DE ACTIVIDAD ILÍCITA CAUTELADOS Y RECUPERADOS". La medida, que se justifica en una "situación de excepcionalidad que no admite demora", transfiere la crucial tarea de administrar y conservar estos activos desde la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE) al Ministerio de Justicia.
Este DNU no es menor: deroga la Ley N° 20.785 y modifica sustancialmente otras normas como la Ley de Ministerios, el Decreto N° 1382/12 (que creó la AABE), la Ley N° 25.246 (UIF) y la Ley N° 23.737 (drogas). El objetivo es claro: "optimizar los procesos de identificación, custodia y administración de los recursos mal habidos" para reinvertirlos en el fortalecimiento del sistema de justicia, la seguridad ciudadana y la reparación a las víctimas.
El Gobierno argumenta que la gestión fragmentada anterior generaba "pérdida de valor, deterioro y desaprovechamiento", y que esta centralización es vital para combatir el crimen organizado y aliviar el "grave déficit de las cuentas públicas". Además, crea el Consejo de Bienes Recuperados en Favor del Estado Nacional dentro del Ministerio de Justicia. Para el ciudadano, esto significa una esperanza de que los bienes del delito dejen de ser un pasivo y se conviertan en un recurso para una justicia más fuerte y una sociedad más segura. Sin embargo, la vía del DNU siempre genera debate sobre la legitimidad y la urgencia real de estas profundas reformas.