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La Municipalidad de Avellaneda lanzó una licitación pública que hará temblar el mercado de la construcción. Más de 437 millones de pesos en juego para la provisión de 'tosca', un insumo vital para las obras que se vienen. ¿Será el puntapié inicial para una lluvia de proyectos o un simple trámite con sabor a escándalo?
El Boletín Oficial de la Provincia de Buenos Aires acaba de revelar un Decreto clave (N° 661/2026) que pone en marcha una de las licitaciones más jugosas del año en el conurbano. La Secretaría de Obras y Servicios Públicos de la Municipalidad de Avellaneda abrió la Licitación Pública N° 21/2026 para la provisión de 'tosca', un material fundamental para cualquier tipo de obra vial o de infraestructura.
La cifra es impactante: el presupuesto oficial asciende a la friolera de $437.500.000,00 (Pesos Cuatrocientos Treinta y Siete Millones Quinientos Mil). Este monto estratosférico indica la magnitud de los proyectos que la administración municipal de Avellaneda tiene entre manos o planea ejecutar. La 'tosca' es el cimiento, la base sobre la que se construyen calles, caminos y rellenos, por lo que este llamado es una señal inequívoca de futuras inversiones en infraestructura.
Empresas del sector de la construcción y proveedoras de materiales están de parabienes. Esta licitación representa una oportunidad de oro para conseguir un contrato de proporciones épicas. El valor del pliego es de $218.750,00, y la fecha de apertura de las ofertas está programada para el 18 de marzo de 2026 a las 11:00 horas. Los interesados pueden consultar y adquirir los pliegos en la Jefatura de Compras y Suministros de la Municipalidad de Avellaneda, ubicada en Güemes 835, 2° piso.
Para el ciudadano común, aunque parezca un mero trámite administrativo, esta licitación tiene un impacto indirecto pero crucial. La provisión de 'tosca' es el primer paso para la mejora de calles, la construcción de nuevas obras públicas y, en definitiva, para el desarrollo y mantenimiento de la infraestructura urbana. Esto podría significar mejores accesos, menos baches y una ciudad más transitable en el mediano plazo. Sin embargo, un contrato de esta envergadura siempre genera expectativa y lupa sobre la transparencia en la asignación de fondos públicos. ¿Será este el inicio de una transformación para Avellaneda o solo un gran negocio para unos pocos?