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El Decreto 772/2025 sacude los cimientos del Fondo Nacional de las Artes, aprobando una nueva estructura organizativa que deroga y crea cargos. ¿Promesa de eficiencia o un ajuste silencioso que reconfigura el mapa cultural argentino?
El Gobierno nacional acaba de meter mano en el corazón de la cultura argentina con la publicación del Decreto 772/2025, que aprueba una flamante estructura organizativa para el Fondo Nacional de las Artes (FNA), ese organismo autárquico que desde 1958 ha sido pilar fundamental para el desarrollo artístico del país. La medida, firmada el 27 de octubre de 2025, no es un mero trámite administrativo; es una reingeniería profunda que genera expectativas y no pocas incógnitas.
En concreto, este decreto deroga, incorpora y homologa diversos cargos dentro del Nomenclador de Funciones Ejecutivas del Personal del SISTEMA NACIONAL DE EMPLEO PÚBLICO (SINEP), afectando directamente a la plantilla del FNA. Se aprueban nuevas estructuras de primer y segundo nivel operativo, y se le otorga al Directorio del Fondo la potestad de modificar la estructura aprobada, siempre y cuando no implique un aumento de unidades organizativas ni de partidas presupuestarias. Esto último es clave: el Gobierno insiste en que no habrá incremento de gasto, lo que sugiere una reorganización interna en busca de mayor eficiencia o, quizás, una adaptación a la visión actual del Estado.
La decisión se enmarca en un contexto de "desregulación y transformación del Estado", con la intervención de la Secretaría de Transformación del Estado y Función Pública. Para los artistas y gestores culturales, esto significa que el principal canal de fomento y apoyo a las artes podría operar con nuevas dinámicas. ¿Se optimizarán los procesos? ¿Cambiarán los criterios de asignación de fondos? La sociedad espera respuestas, ya que el FNA es crucial para la producción cultural independiente y el acceso a becas y créditos para creadores.
Este movimiento, aunque presentado como una optimización, puede generar incertidumbre en el sector cultural, que siempre está atento a cualquier cambio en las políticas de fomento. Es fundamental que la Secretaría de Cultura de la Presidencia de la Nación, de la que ahora depende el FNA, brinde claridad sobre los objetivos y el impacto de esta reestructuración. Los ciudadanos comunes deberían estar atentos a cómo esta nueva configuración podría influir en la oferta cultural y en el respaldo a nuestros artistas.
Para seguir informado, se recomienda estar atento a los comunicados oficiales del FNA y la Secretaría de Cultura, así como a las futuras convocatorias que reflejarán los nuevos lineamientos operativos.