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El INV autorizó el uso de citrato de cobre para eliminar olores y sabores desagradables en el vino. Una medida que busca elevar la calidad y competitividad de la vitivinicultura nacional, alineándose con estándares internacionales. ¿Estamos ante el fin del 'vino picado'?
¡Atención, amantes del buen vino y productores! Una revolución silenciosa acaba de aterrizar en las bodegas argentinas. El Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) ha dado luz verde a una nueva práctica enológica que promete cambiar para siempre la calidad de nuestros caldos: la adición de citrato de cobre.
La Resolución 29/2025, publicada este 18 de agosto, autoriza a los productores a utilizar citrato de cobre para combatir los temidos olores y sabores desagradables provocados por el sulfuro de hidrógeno y sus derivados, esos que a veces nos hacen pensar que el vino tiene un inexplicable "olor a huevo podrido" o a azufre. Imaginate: una copa de vino siempre perfecta, sin sorpresas desagradables.
Este compuesto, que ya es moneda corriente en la Unión Europea y está avalado por la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV), actúa como un "depurador" de aromas. El cobre reacciona con los sulfuros, los precipita y luego son eliminados por filtración, dejando el vino impecable. Pero ojo, la dosis es clave: no se podrá superar UN GRAMO por hectolitro (1 g/hl) y el contenido final de cobre en el vino debe estar dentro de los límites legales.
Para el productor, esta es una herramienta vital para garantizar la calidad de sus vinos, reducir pérdidas y mejorar la imagen de marca. Significa una mayor capacidad para competir en mercados internacionales, donde estos defectos son inaceptables. Para el consumidor, la noticia es aún mejor: vinos más limpios, más agradables y con una consistencia de sabor superior. ¡Menos chances de abrir una botella y llevarse una decepción!
"Esta medida es un paso crucial para la modernización de nuestra industria vitivinícola, adaptándonos a las mejores prácticas globales y asegurando que nuestros vinos sigan conquistando paladares exigentes", podría haber declarado un experto del sector.
El INV, en su rol de guardián de la Ley Nº 14.878, demuestra su capacidad para adaptarse a las innovaciones tecnológicas enológicas, siempre bajo un estricto control. Las infracciones, como siempre, serán duramente sancionadas.
¿Qué significa esto para tu próxima botella? Probablemente, un vino más puro, sin esos matices indeseables que a veces empañaban la experiencia. Una victoria para la ciencia y el paladar argentino.
Para estar al tanto de futuras actualizaciones y regulaciones que impacten en el mundo del vino, siempre es recomendable consultar el sitio oficial del INV y el Boletín Oficial.