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En un movimiento que sacude los cimientos del control estatal, el Presidente Milei acepta la renuncia del Síndico General de la Nación y designa a un reemplazante 'ad honorem'. ¿Austeridad o un mensaje político contundente en el organismo que audita al Estado?
Un cambio de guardia sorpresivo sacude a la Sindicatura General de la Nación (SIGEN), el organismo clave encargado de controlar las cuentas y la gestión del sector público. A través de los Decretos 479 y 480/2025, el Presidente Milei oficializó la salida de Miguel Carlos Blanco (DNI 4.548.011) y la designación de Alejandro Fabián Díaz (DNI 17.366.555) como su sucesor, con una particularidad que no pasó desapercibida: el nuevo cargo será 'ad honorem'.
Miguel Carlos Blanco, contador público de profesión, presentó su renuncia al cargo de Síndico General de la Nación, efectiva a partir del 18 de julio de 2025. El decreto presidencial no escatima en agradecerle los servicios prestados, un formalismo habitual en estos casos. Sin embargo, la atención se la llevó el nombramiento de su reemplazante.
Alejandro Fabián Díaz, también contador público, asume la responsabilidad de liderar la SIGEN. Lo que genera controversia es la condición de su designación: 'ad honorem'. Esto significa que desempeñará sus funciones sin percibir remuneración alguna por parte del Estado. Esta medida, en línea con la política de austeridad del gobierno, podría ser interpretada de varias maneras. Por un lado, como un fuerte mensaje de ahorro y eficiencia en el gasto público, buscando que los funcionarios de alto rango demuestren un compromiso desinteresado. Por otro lado, la designación de un Síndico General ad honorem podría generar dudas sobre la dedicación a tiempo completo y la independencia que requiere un cargo de esta envergadura, cuya función es justamente auditar y controlar a los demás poderes del Estado.
La SIGEN es la cabeza del sistema de control interno del Poder Ejecutivo Nacional. Su titular es una figura crucial para garantizar la transparencia y la correcta administración de los recursos públicos. Un cambio en su cúpula, y especialmente bajo estas condiciones, podría tener implicaciones significativas en la forma en que se auditan y supervisan las dependencias estatales. ¿Se mantendrá la rigurosidad y la autonomía del organismo con un Síndico 'ad honorem'? La ciudadanía y los observadores estarán atentos a los próximos pasos de Díaz y a la efectividad del control en esta nueva etapa.