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La Unidad de Información Financiera (UIF) aplicó una sanción sin precedentes a Merrill Lynch Argentina S.A. Sociedad de Bolsa y a sus directivos, con multas que superan los 13.000 millones de pesos por graves incumplimientos en la prevención del lavado de activos. Un golpe demoledor que sacude al mercado financiero.
La Unidad de Información Financiera (UIF) ha desatado un verdadero terremoto en el corazón de las finanzas argentinas. Con una resolución que ya resuena en los pasillos de la city, el organismo impuso una multa astronómica de más de $13.090 millones de pesos a Merrill Lynch Argentina S.A. Sociedad de Bolsa y a varios de sus principales directivos. ¿El motivo? Nada menos que graves falencias en la detección y reporte de operaciones sospechosas, un pecado capital en la lucha contra el lavado de dinero y la financiación del terrorismo.
La resolución de la UIF, que agota la vía administrativa, rechaza la mayoría de los planteos de la defensa y declara que la firma y sus administradores incumplieron con obligaciones clave de la Ley N° 25.246 y resoluciones específicas del organismo. Entre los puntos más críticos se destacan:
Pero el plato fuerte, y lo que elevó la multa a cifras siderales, fue la "falta de reporte de operaciones sospechosas", una omisión que la UIF valuó en una vez el valor de las operaciones no informadas: la friolera de $13.090.683.803,98.
Además de la sociedad de bolsa, la resolución individualiza a los directivos Leonardo Andrés FERNÁNDEZ, Sebastián Guido LOKETEK, Francis Joseph McGANN, Lucas PÈRÉS y Nuria MARTÍNEZ, quienes deberán afrontar multas individuales que suman $500.000, además de ser solidariamente responsables por la multa principal. Se destaca que Adrián Fernando GUIBERNAU fue absuelto en algunos cargos y se le declaró la falta de legitimación pasiva en otros, un pequeño respiro en medio de la tormenta.
"Esta resolución agota la vía administrativa y podrá recurrirse en forma directa ante la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo Federal en el plazo de TREINTA (30) días hábiles judiciales."
Este fallo no solo representa un severo golpe económico para Merrill Lynch Argentina, sino que envía un mensaje contundente a todo el sector financiero: la UIF no tolerará laxitud en los controles antilavado. La decisión marca un antes y un después en la supervisión de la transparencia en el mercado de capitales argentino, instando a todas las entidades a revisar sus procedimientos bajo pena de enfrentar consecuencias devastadoras. Los ciudadanos comunes deben saber que la efectividad de estos controles es crucial para la integridad del sistema y para evitar que el país sea un refugio de capitales ilícitos.