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Una avalancha de clasificaciones y recategorizaciones sacude al sector hotelero bonaerense. Desde la Subsecretaría de Turismo, se exige más accesibilidad y la digitalización del libro de quejas, poniendo la lupa sobre la veracidad de las declaraciones juradas de los prestadores. ¡El que no cumple, paga!
El Boletín Oficial de la Provincia de Buenos Aires revela una serie de resoluciones que, bajo la aparente rutina administrativa, esconden un mensaje claro para el sector turístico: el Estado va por la estandarización y la inclusión, con mano dura para quienes no cumplan. La Subsecretaría de Turismo, dependiente del Ministerio de Producción, Ciencia e Innovación Tecnológica, ha estado a full con la clasificación y recategorización de varios establecimientos hoteleros y apart hoteles a lo largo de la provincia.
La gran novedad, que impacta a todos los prestadores, es la sustitución del clásico libro de reclamos y sugerencias en papel por un formato digital. ¡Adiós a las hojas arrugadas, hola a la era tecnológica! Pero no solo eso: cada resolución, que otorga categorías como "Hotel Dos Estrellas" o "Apart Hotel Cuatro Estrellas", viene con una cláusula inexcusable. Todos los establecimientos, desde el Hotel Davinci en San Bernardo hasta el lujoso Apart Hotel Torrecillas Cariló, deben adecuar sus instalaciones para contar con al menos una habitación totalmente adaptada para personas con discapacidad motriz. Esto no es una sugerencia; es un mandato que, de no cumplirse en el plazo de seis años de vigencia de la categoría, acarreará "falta punible" y posibles sanciones.
Para los ciudadanos, esto significa una mejora sustancial en la calidad y accesibilidad de la oferta turística bonaerense. Las personas con discapacidad y sus familias verán facilitado su acceso a alojamientos, un derecho largamente postergado. Para los hoteleros, implica una inversión obligatoria y la adaptación a nuevas normativas. Si bien la transparencia del sistema de clasificación es clave para la confianza del consumidor, la exigencia de una declaración jurada implica que cualquier falsedad puede costar muy caro. La Subsecretaría advierte que puede verificar de oficio la veracidad de lo manifestado.
Entre los establecimientos destacados que pasaron por esta revisión, encontramos:
La vigencia de las categorías otorgadas es de seis años, y la solicitud de recategorización debe hacerse tres meses antes del vencimiento. El mensaje es claro: el turismo bonaerense busca elevar sus estándares, pero la lupa del control estatal estará más atenta que nunca. ¡A adaptarse o atenerse a las consecuencias!
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