Recibe los análisis más provocadores del Boletín Oficial. No es una newsletter, es un manifiesto diario.
Nos tomamos en serio tu privacidad. No compartiremos tu información.
En un movimiento estratégico, la Jefatura de Gabinete designó a Héctor Omar Acosta en un puesto clave. Una designación transitoria que sacude las internas y abre interrogantes sobre el futuro de la gestión y la tan promocionada 'transformación del Estado'.
La Jefatura de Gabinete de Ministros ha vuelto a ser el centro de atención con una nueva designación que, aunque transitoria, no pasa desapercibida. A través de la Resolución 19/2025, se oficializó el nombramiento de Héctor Omar Acosta (DNI 17.922.708) como Coordinador de Operaciones y Logística.
La designación de Acosta, con Nivel B y Grado 0 del SINEP, es transitoria y rige a partir del 18 de diciembre de 2024 por un plazo de 180 días hábiles. Este cargo depende directamente de la Dirección de Infraestructura, Servicios y Patrimonio de la Subsecretaría de Gestión Administrativa, un engranaje clave en el funcionamiento interno de la Jefatura. Lo más llamativo es que se autoriza el pago del Suplemento por Función Ejecutiva Nivel IV, y la designación se realiza con carácter de excepción a las disposiciones del artículo 14 del Convenio Colectivo de Trabajo Sectorial del SINEP. Esto implica que se saltea parte del proceso habitual de selección, levantando una ceja sobre la rapidez y los motivos detrás de esta urgencia.
Este movimiento se enmarca en un escenario de presupuesto prorrogado (Ley N° 27.701, prorrogada por Decreto N° 1131/2024) y una reestructuración constante del organigrama estatal. La resolución menciona una serie de decretos previos que van desde la aprobación de la estructura organizativa de la JGM hasta las facultades de los Vicejefes de Gabinete para efectuar designaciones transitorias. La intervención de la Oficina Nacional de Empleo Público y la Secretaría de Transformación del Estado y Función Pública (ambas del Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado) le da un aire de legitimidad a la medida, pero no despeja del todo las dudas sobre la idoneidad de un nombramiento por excepción en tiempos de ajuste.
Aunque se trata de un cargo interno, la designación de funcionarios, incluso en niveles de coordinación, es un reflejo de cómo se articula la maquinaria estatal. Para el ciudadano, significa que el aparato burocrático sigue en movimiento, con sus particularidades y excepciones. La transparencia en estos procesos es fundamental, sobre todo cuando se invoca la necesidad de una profunda reforma del Estado. El gasto asociado a esta designación será atendido con partidas específicas del Presupuesto de la Jefatura de Gabinete de Ministros, lo que implica que no se trata de un 'recurso extraordinario', pero sí de un costo que se suma a la administración pública. Este cargo deberá ser cubierto definitivamente mediante concurso en un plazo máximo de 180 días hábiles, lo que nos mantendrá expectantes sobre los próximos pasos del Gobierno en su 'guerra' contra el gasto público.