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En un movimiento administrativo que genera suspicacias, el Ministerio de Justicia designó transitoriamente a un nuevo director para el emblemático Centro Cultural 'Haroldo Conti', apelando a una 'excepción' en plena era de ajuste. ¿Qué hay detrás de esta maniobra burocrática?
El Boletín Oficial de hoy trae una noticia que, aunque a primera vista parece un mero trámite, esconde una maniobra administrativa que no pasa desapercibida. La Disposición 36/2026 del Ministerio de Justicia aprueba la designación transitoria del señor Víctor Sebastián LADINO (D.N.I. N° 25.314.827) como Director de la DIRECCIÓN DEL CENTRO CULTURAL “HAROLDO CONTI”.
Lo más llamativo de esta designación, que abarca desde el 1° de abril de 2025 hasta el 24 de agosto de 2025, es que se realiza con carácter de excepción respecto a las disposiciones del artículo 14 del Convenio Colectivo de Trabajo Sectorial del Personal del SISTEMA NACIONAL DE EMPLEO PÚBLICO (SINEP). Esto significa que se saltea una norma general que rige para la mayoría de los empleados públicos, lo que siempre enciende las alarmas sobre posibles privilegios o atajos en la administración.
La medida se da en un marco donde el presupuesto 2023 fue prorrogado para 2025 (Decreto N° 1131/24) y donde, en teoría, hay una restricción para nuevas designaciones a partir del 1° de enero de 2025 (Decreto N° 1148/24). Sin embargo, el mismo decreto establece excepciones para la cobertura de unidades organizativas con Funciones Ejecutivas, como es el caso. Esta es la letra chica que permite al Estado seguir moviendo sus piezas, incluso cuando se proclama austeridad.
El Centro Cultural Haroldo Conti, ubicado en la ex ESMA, es un espacio de gran simbolismo para los Derechos Humanos en Argentina. La persona que lo dirige, aunque sea de forma transitoria, tiene una responsabilidad importante. La designación de LADINO, que incluye el pago de un Suplemento por Función Ejecutiva Nivel II, muestra cómo la maquinaria estatal sigue su curso, adaptándose a las normas y, a veces, a sus propias excepciones.
Para el ciudadano común, esto es una muestra de cómo funcionan los engranajes internos del poder: se establecen reglas, pero también se crean excepciones que permiten cierta flexibilidad (o discrecionalidad) en la gestión de personal. Es fundamental estar atentos a estas “letras chicas” para entender las verdaderas dinámicas de la gestión pública y evitar que se conviertan en puertas giratorias o en ventajas para unos pocos. La transparencia en estos procesos es clave, especialmente cuando se invoca la “excepción”.
"La excepción a la regla siempre merece un escrutinio detallado, más aún en tiempos de supuesta austeridad y racionalización del gasto público."
¿Cómo estar informado? Seguir el Boletín Oficial y los anuncios de los ministerios es crucial para detectar estas designaciones y entender el rumbo de la administración pública.