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En un movimiento audaz y de emergencia, el Poder Ejecutivo lanza un plan de rescate para el Banco Central, canjeando la polémica LeFi por nuevas Letras del Tesoro y ampliando el endeudamiento público en una cifra astronómica para 'estabilizar los mercados'.
Este DNU (Decreto de Necesidad y Urgencia) es un verdadero sacudón para el panorama económico argentino. El Gobierno, con el Presidente a la cabeza y en acuerdo general de ministros, ha decidido meter mano fuerte en las finanzas para "eliminar el déficit fiscal y su financiamiento con emisión monetaria". La medida central es el canje de la famosa "Letra Fiscal de Liquidez (LeFi)", que vence el 17 de julio de 2025, en manos del Banco Central de la República Argentina (BCRA). Esta LeFi, nacida para "facilitar la eliminación de pasivos remunerados del BCRA", ahora será reemplazada por Letras del Tesoro Nacional Capitalizables en Pesos (LECAP) por un monto que podría alcanzar los 28 billones de pesos. ¡Una cifra que marea!
Pero la cosa no termina ahí. El decreto también autoriza a la Secretaría de Hacienda y de Finanzas a cancelar las "Letras Intransferibles" que posee el BCRA, priorizando los vencimientos más cercanos. Estas operaciones se podrán financiar con desembolsos de organismos internacionales de crédito u "otras fuentes" que las carteras económicas consideren pertinentes, todo para "optimizar la estructura de pasivos públicos y sanear el balance del BCRA".
Y como si fuera poco, el Ejecutivo amplía en 50 billones de pesos la autorización para emitir Letras del Tesoro reembolsables durante 2025 y permite la emisión de otros 50 billones de pesos en Instrumentos de Deuda Pública para noviembre y diciembre de 2025, con vencimientos en 2026. En total, estamos hablando de un potencial endeudamiento o reestructuración de pasivos que supera los ¡128 billones de pesos!
El Gobierno justifica esta maniobra como una "circunstancia excepcional y urgente" para evitar un "descalce de liquidez" que "atentaría contra la estabilidad de los mercados financieros y la confianza de los agentes económicos". Es una clara señal de la estrategia de buscar financiamiento en el mercado y reducir la dependencia del BCRA, aunque a costa de un aumento sideral de la deuda pública.
Para el ciudadano de a pie, esto significa un intento desesperado por domar la inflación y estabilizar la economía, pero con la sombra de una deuda creciente. Los mercados, por su parte, observarán de cerca si esta inyección de instrumentos de deuda logra el efecto deseado sin generar nuevas turbulencias.
Sugerencia para el lector: Para estar informado sobre futuras actualizaciones, siga los comunicados del Ministerio de Economía y el BCRA, prestando atención a los calendarios de licitaciones de deuda.