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Un funcionario del ex Ministerio de Desarrollo Productivo, Pablo Martín Peracino, finalmente cobra su bonificación por desempeño de 2020. Un proceso que tardó un lustro en concretarse, revelando la lentitud del aparato estatal para premiar la 'excelencia'.
¡Increíble pero real! La burocracia argentina vuelve a dar la nota con una resolución que parece sacada de un túnel del tiempo. El Ministerio de Economía acaba de aprobar la Bonificación por Desempeño Destacado para el agente Pablo Martín Peracino (DNI N° 28.363.727). ¿El detalle? Este reconocimiento corresponde a sus funciones ejecutivas del período 2020. Sí, leyó bien: ¡un bono por un desempeño de hace cinco años se oficializa recién ahora!
Este trámite, que bien podría ser un caso de estudio sobre la lentitud estatal, se enmarca en el Sistema Nacional de Empleo Público (SINEP). Se trata de una bonificación contemplada en el artículo 89 del Convenio Colectivo de Trabajo Sectorial, y su aprobación sigue el Régimen para la Aprobación de la Asignación de la Bonificación por Desempeño Destacado de la ex Secretaría de la Gestión Pública.
Peracino, quien pertenecía a la planta permanente de la ex Secretaría de Gestión Administrativa del ex Ministerio de Desarrollo Productivo, fue calificado con la mayor puntuación en su momento. Pero desde esa evaluación hasta el cobro, la pelota rebotó por varias oficinas: Recursos Humanos, Dirección de Presupuesto e incluso las entidades sindicales, que dieron su conformidad en ¡noviembre de 2022! Finalmente, la Oficina Nacional de Empleo Público, que ahora depende del Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, dio el visto bueno definitivo. Una paradoja que un ministerio enfocado en la desregulación convalide un proceso tan dilatado.
Para el ciudadano común, esta resolución no es solo un número más en el Boletín Oficial. Es un reflejo de la ineficiencia administrativa que puede generar el aparato estatal. ¿Qué mensaje envía un premio al desempeño que tarda media década en materializarse? Mientras el país busca optimizar recursos y agilizar procesos, el Estado sigue operando con tiempos que desafían cualquier lógica. Los fondos para este pago saldrán de las partidas presupuestarias del Ministerio de Economía, demostrando que, aunque lento, el engranaje burocrático sigue girando, incluso para saldar cuentas del pasado remoto. Es crucial que los ciudadanos sigamos de cerca estas publicaciones para entender cómo se manejan los recursos públicos y la real velocidad de la gestión.