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El Ministerio de Salud valida la formación de futuros médicos en Santa Fe y Misiones, pero surge una advertencia: no todas las residencias aseguran la certificación de especialidad, ¿una trampa burocrática?
El Ministerio de Salud, a través de la Dirección Nacional de Calidad y Desarrollo del Talento en Salud, sigue apostando a la formación de posgrado en el interior del país, pero no sin letra chica. Dos nuevas disposiciones, la 40/2025 y la 42/2025, traen buenas y no tan buenas noticias para los futuros profesionales de la salud.
La Disposición 40/2025 celebra el reconocimiento de Nivel B por TRES (3) años para la residencia en Medicina General y/o Familiar del Hospital San Carlos de Casilda, provincia de Santa Fe. Esto significa que los residentes de este hospital tendrán una formación avalada por el Sistema Integral de Evaluación de las Residencias del Equipo de Salud (SIER), garantizando un estándar de calidad. Una excelente noticia para la atención primaria en la región.
Por su parte, la Disposición 42/2025 extiende el mismo reconocimiento de Nivel B por TRES (3) años a las residencias en Neonatología y en Obstetricia (para Licenciados en Obstetricia) del Hospital Materno Neonatal de Posadas, provincia de Misiones. Esto es crucial para fortalecer la salud materno-infantil en el Litoral.
Sin embargo, la medida viene con una advertencia importante: el Artículo 2º de la Disposición 42/2025 aclara que la residencia en Obstetricia “no habilitará a sus egresados a la certificación de especialidad por tratarse de una especialidad no incluida en las Nóminas de especialidades aprobadas por este Ministerio”. ¡Ojo con esto! Los futuros licenciados en Obstetricia de este programa deberán estar atentos, ya que su esfuerzo en la residencia podría no traducirse automáticamente en una certificación oficial de especialista, abriendo un debate sobre la armonización entre la oferta formativa y las necesidades y regulaciones ministeriales. Esta inconsistencia podría generar frustración y complejidades en la carrera profesional de los afectados.
Ambas instituciones deberán informar anualmente a la Dirección Nacional de Calidad y Desarrollo del Talento en Salud el listado de residentes activos y egresados, asegurando la trazabilidad y el seguimiento de la calidad formativa. Estas decisiones son vitales para la calidad del sistema de salud y la carrera de miles de jóvenes profesionales, pero la letra chica exige atención.