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Movimientos en los pasillos del poder: la Jefatura de Gabinete rescinde un contrato de personal, mientras Hacienda otorga una licencia sin goce de haberes a una funcionaria. La dinámica interna del Estado, siempre en ebullición.
Aunque no generen titulares de primera plana, los movimientos de personal en la administración pública son un termómetro constante de la interna gubernamental y la gestión de recursos humanos. En esta ocasión, el Boletín Oficial nos revela dos decisiones que, si bien son rutinarias, reflejan la constante rotación y ajuste en las estructuras del Estado porteño.
Por un lado, la Resolución N° 39/SECD/26, emanada de la Jefatura de Gabinete de Ministros, informa la rescisión de un contrato de personal. Sin mayores detalles sobre la identidad del afectado o los motivos detrás de esta decisión, el acto administrativo marca la finalización de un vínculo laboral dentro de una de las áreas más sensibles del gobierno. ¿Se trata de una reestructuración? ¿Una desvinculación por desempeño? La opacidad es la norma en estos casos, dejando un manto de interrogantes sobre las razones de fondo.
Por otro lado, la Resolución N° 270/SSGRH/26, del Ministerio de Hacienda y Finanzas, otorga una licencia sin goce de haberes a la ciudadana Mariana Policastro. Este tipo de licencia, que implica una suspensión temporal de las funciones sin percibir remuneración, es una herramienta administrativa común. Sin embargo, en el contexto actual, cada movimiento de personal es observado con lupa, especialmente en áreas clave como Hacienda. ¿Qué llevó a esta decisión? ¿Un proyecto personal, una oportunidad externa o una redefinición de roles?
Para el ciudadano, estos son los engranajes invisibles que hacen funcionar –o no– la maquinaria estatal. Aunque parezcan menores, cada asiento vacío o nuevo puesto puede influir en la eficiencia y la continuidad de los servicios públicos. Estos anuncios nos recuerdan que la burocracia estatal es un organismo vivo, con entradas y salidas constantes que raramente se explican al público.