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El Ministerio de Desarrollo Agrario bonaerense reajusta una partida de casi 500 millones de pesos para el ejercicio 2026. Un "error material" que levanta sospechas sobre la rigurosidad en la gestión de fondos públicos.
Un movimiento silencioso pero millonario sacude los despachos del Ministerio de Desarrollo Agrario de la Provincia de Buenos Aires. Se trata de la modificación del artículo 6° de la Resolución N° RESO-2025-42-GDEBA-SSTAYLMDAGP, que implica una reasignación presupuestaria de nada menos que $482.159.400,00 para el ejercicio 2026.
La justificación oficial es la necesidad de "adecuar la imputación del gasto emergente del cumplimiento de la adjudicación dispuesta", invocando el artículo 115 del Decreto-Ley N° 7647/70, que permite rectificar "errores materiales o de hecho y los aritméticos de los actos administrativos". Esto significa que hubo un desliz en la asignación inicial de fondos, y ahora se corrige.
La cifra, que asciende a casi quinientos millones de pesos, será atendida con cargo al Presupuesto General de la Administración Provincial para el Ejercicio 2026, bajo la Ley N° 15.557, afectando directamente a la Jurisdicción 13 - Unidad Ejecutora 124, Programa 3, Actividad 2, Finalidad 5, Función 4, Fuente de Financiamiento 1.1, Inciso 5, Principal 1, Parcial 4.
"Mientras se habla de austeridad, la corrección de 'errores materiales' por casi 500 millones de pesos en el presupuesto agrario genera dudas sobre la planificación y el control del gasto público."
El Subsecretario Técnico, Administrativo y Legal del Ministerio de Desarrollo Agrario, Leonardo Laguna Weinberg, es quien firma esta resolución.
Para el ciudadano, esta modificación, aunque se presente como un mero "error material", subraya la importancia de la rigurosidad en la elaboración y ejecución del presupuesto. Errores de esta magnitud, aunque sean subsanados, pueden generar ineficiencias, retrasos en la ejecución de políticas o, en el peor de los casos, desvío de fondos. La transparencia en estos procesos es fundamental para asegurar que el dinero público se utilice de la manera más eficiente y para los fines previstos, especialmente en un sector tan vital como el agrario. Se recomienda a los organismos de control y a la ciudadanía estar atentos a los detalles de la ejecución de este presupuesto.