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El IPS bonaerense en el ojo de la tormenta: una mujer pierde su pensión por falta de pruebas de convivencia, mientras otra logra que le reconozcan años de servicio insalubre, pero con una factura gigante por aportes impagos.
El Instituto de Previsión Social (IPS) de la Provincia de Buenos Aires vuelve a generar controversia con decisiones que impactan directamente en la vida de los ciudadanos. En un caso que genera indignación, María Estela RODRIGUEZ (DNI N° 13.424.740) vio denegado su beneficio de pensión tras el fallecimiento de José Esteban KRIKORIAN. ¿El motivo? El IPS consideró que no se probó "suficientemente" la convivencia durante el lapso legalmente requerido, dejando a la solicitante en una situación de vulnerabilidad. Una vez más, la burocracia y la rigidez de los requisitos documentales se interponen en el acceso a un derecho fundamental.
En un giro del destino, Eva Elena MORENO (DNI N° 4.533.443), cónyuge supérstite de José Fernando ARES, sí obtuvo el reconocimiento de su derecho a pensión, aunque con un triste desenlace: el beneficio fue otorgado post mortem, a ser liquidado a sus herederos. La paradoja de un sistema que reconoce derechos cuando ya es demasiado tarde para el beneficiario directo.
Pero la historia más impactante es la de Yohany Claudina MEJIA SERNAQUE, quien logró un reconocimiento previsional clave. El IPS le validó sus servicios como becaria y residente en el ámbito de la salud, incluyendo el carácter de insalubre de sus tareas. Este reconocimiento es un faro de esperanza para muchos profesionales que han trabajado en condiciones precarias, luchando por sus derechos previsionales. Sin embargo, la victoria viene con un costo altísimo: se le liquidó una deuda millonaria por aportes personales y contribuciones patronales no efectuados, sumando más de 7.1 millones de pesos (aproximadamente $123.845,38 como becaria en Florencio Varela; $1.079.909,38 en aportes personales y $809.932,03 en contribuciones patronales como residente en el Hospital “Mi Pueblo”; y $2.911.428,03 en aportes personales y $2.183.571,02 en contribuciones patronales como becaria de radicación para extranjeros). La Sra. MEJIA SERNAQUE ya canceló la parte personal, pero la deuda patronal queda pendiente. Este caso expone la doble cara del sistema: el reconocimiento de derechos laborales históricos vs. la carga financiera retroactiva que recae sobre el trabajador o el empleador.