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Mientras el Gobierno pregona la austeridad, el Ministerio de Capital Humano extiende designaciones temporales a granel, algunas con polémicas excepciones. ¿La meritocracia es solo un slogan? La burocracia sigue su curso, sin concursos a la vista.
Una serie de resoluciones del Ministerio de Capital Humano acaba de sacudir el Boletín Oficial, confirmando lo que muchos sospechan: la provisionalidad en la administración pública es la norma, no la excepción. En un movimiento que genera polémica, se prorrogaron las designaciones transitorias de al menos cinco funcionarios clave, algunos de ellos con excepciones a los requisitos mínimos que exige el propio Sistema Nacional de Empleo Público (SINEP).
¿Qué cambió exactamente?
El Ministerio, a cargo de Sandra Pettovello, decidió extender por 180 días hábiles los mandatos de:
Todos estos movimientos se realizan bajo la premisa de que “no habiendo podido procederse a la cobertura del mencionado cargo en forma definitiva”, se hace imprescindible mantener la continuidad operativa. Sin embargo, la constante postergación de concursos y la reiteración de estas prórrogas levantan serios interrogantes.
Este patrón de designaciones transitorias, especialmente aquellas que evaden requisitos, genera un clima de inestabilidad y cuestiona la transparencia en la selección de personal. Para el ciudadano de a pie, significa que roles importantes en áreas sensibles como la comunicación, los servicios generales o la coordinación agraria, siguen en manos de funcionarios sin la estabilidad de un nombramiento definitivo y, en algunos casos, sin cumplir con el perfil requerido por normativa. La promesa de una administración pública eficiente y meritocrática parece diluirse en el laberinto de las excepciones y las prórrogas.
¿Qué implica esto para el futuro?
Cada resolución establece que los cargos deberán ser cubiertos de forma definitiva en un plazo de 180 días hábiles. La pregunta es si esta vez se cumplirá, o si en seis meses volveremos a leer las mismas prórrogas en el Boletín Oficial. La ciudadanía merece saber si la gestión de Capital Humano está realmente comprometida con la profesionalización y la estabilidad del empleo público, o si la burocracia transitoria se ha convertido en una política de Estado.