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La Vicejefatura de Gabinete relanza los galardones que buscan reconocer y fomentar la colaboración científica internacional, una política de estado clave para repatriar talentos y atraer mentes brillantes del exterior. ¿Impulso real o mero formalismo?
En un movimiento que busca revalorizar la ciencia y la tecnología, la Jefatura de Gabinete de Ministros, a través de la Vicejefatura Ejecutiva, acaba de aprobar las bases y condiciones para la edición 2024 de los codiciados "Premios a la cooperación internacional en ciencia, tecnología e innovación, RAÍCES Y LELOIR". Esta medida no es menor: significa un espaldarazo a una política de Estado que, desde su creación por Ley N° 26.421, busca fortalecer nuestras capacidades científicas y tecnológicas.
Los premios tienen un doble objetivo: por un lado, los Premios RAÍCES están destinados a esos investigadores argentinos que, radicados en el exterior, se la juegan por promover la vinculación y el fortalecimiento de la CTeI en el país. Por el otro, los Premios LELOIR buscan reconocer a científicos extranjeros que han puesto su granito de arena para afianzar la cooperación en ciencia y tecnología con Argentina. Es un guiño a la "fuga de cerebros" y una invitación a la "entrada de mentes brillantes".
La aprobación de estas bases es el primer paso para una nueva edición que busca mantener el vínculo con nuestra diáspora científica y atraer talentos globales. En un contexto donde la inversión en ciencia es siempre un tema de debate, estos premios, aunque no implican una erogación presupuestaria extraordinaria más allá de las partidas específicas de la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología, simbolizan un reconocimiento vital. ¿Será suficiente para revertir la tendencia o es solo un gesto simbólico en tiempos de ajuste? La comunidad científica espera que este relanzamiento venga acompañado de políticas más robustas que aseguren la permanencia y el retorno de sus profesionales.
Manténgase atento a las próximas convocatorias y a los nombres que brillarán en esta nueva edición. La ciencia argentina, con sus luces y sombras, sigue buscando su lugar en el mundo.