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La Superintendencia de Servicios de Salud lanza un "Decálogo de Ética" para sus funcionarios, prometiendo "honestidad, probidad y austeridad republicana". ¿Será el fin de los manejos turbios o solo una declaración de buenas intenciones?
En un intento por limpiar la imagen y fortalecer la transparencia, la Superintendencia de Servicios de Salud (SSS) ha aprobado un flamante "DECÁLOGO DE ÉTICA" para todos sus funcionarios. La Resolución 1303/2025, publicada el 10 de julio de 2025, busca establecer "pautas de conducta que orientan el accionar individual de quienes ejercen la función pública", en línea con la Ley de Ética en el Ejercicio de la Función Pública N° 25.188.
Este decálogo no es un mero adorno; pretende ser un escudo contra la corrupción y las prácticas dudosas en un organismo clave que regula y fiscaliza el sistema de salud. Los principios son claros: "honestidad, probidad, rectitud, buena fe y austeridad republicana", velando por los intereses del Estado "por sobre el beneficio personal". Además, se exige "abstenerse de intervenir en todo asunto respecto al cual se encuentre comprendido en alguna de las causas de excusación previstas en ley procesal civil".
La Coordinación Técnica de la Gerencia General será la encargada de la implementación, difusión y capacitación necesarias para que este decálogo no quede en letra muerta. También deberá generar "iniciativas preventivas y proactivas de integridad", que luego serán remitidas a la Oficina Anticorrupción (OA) como parte de la Estrategia Nacional de Integridad (ENI).
"Este decálogo es un paso fundamental para reconstruir la confianza en un organismo tan sensible como la Superintendencia de Servicios de Salud, donde se manejan recursos vitales para la salud de millones de argentinos."
La ciudadanía, cansada de los escándalos de corrupción, espera que este "Decálogo de Ética" sea más que una simple formalidad y se traduzca en una gestión transparente y eficiente que beneficie a todos los usuarios del sistema de salud.