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La Secretaría de Gobierno y Vínculo Ciudadano lanza el Registro de Organizaciones de Acción Comunitaria (ROAC), una medida que busca ordenar pero que genera dudas sobre la autonomía y la fiscalización de las entidades barriales.
¡Alerta en el mundo de las organizaciones sociales! La Secretaría de Gobierno y Vínculo Ciudadano ha puesto en marcha un nuevo sistema de control: el Registro de Organizaciones de Acción Comunitaria (ROAC). A través de la Resolución N° 11/SSDGOB/26, se establecen los "lineamientos generales para la organización y funcionamiento" de este registro, que promete ser un punto de inflexión para las entidades que trabajan en los barrios porteños.
El ROAC es, en esencia, una base de datos donde las organizaciones de acción comunitaria de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires deberán inscribirse. El objetivo oficial es "ordenar y visibilizar" el trabajo de estas entidades, lo que podría facilitar el acceso a programas, subsidios o colaboración con el gobierno. Sin embargo, la letra chica de estos registros siempre genera debate.
Aquí es donde surge la controversia. Mientras algunos ven en el ROAC una oportunidad para formalizar y potenciar el trabajo comunitario, otros temen que se convierta en una herramienta de fiscalización y control político, limitando la autonomía de las organizaciones. ¿Será un requisito para acceder a fondos? ¿Implicará una burocracia adicional para entidades que a menudo operan con recursos limitados?
"La libertad de asociación y la autonomía de las organizaciones sociales son pilares de una sociedad democrática. Cualquier registro debe ser una herramienta de apoyo, no de vigilancia," advierten referentes del sector.
Este nuevo registro podría cambiar las reglas de juego para miles de asociaciones vecinales, comedores comunitarios, centros culturales y otras agrupaciones que día a día tejen la red social de la ciudad. Será fundamental seguir de cerca cómo se implementa y si realmente se convierte en un apoyo o en una traba para la acción comunitaria.