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La Asociación Argentina de Actores pactó nuevas condiciones salariales con las cámaras de teleradiodifusoras y productoras, un acuerdo clave que el Ministerio de Capital Humano homologó, pero con una clara advertencia sobre las horas extras.
¡Luces, cámara, acción... y sueldos! El mundo del espectáculo y el audiovisual en Argentina tiene novedades que impactan directamente en el bolsillo de sus protagonistas. El Boletín Oficial publicó la homologación de un acuerdo vital que establece nuevas condiciones salariales para los actores del país.
El convenio fue sellado entre la Asociación Argentina de Actores (Cultural - Gremial - Mutual), por la parte sindical, y las cámaras Asociación de Teleradiodifusoras Argentinas (ATA) y la Cámara Argentina de Productoras Independientes de Televisión Asociación Civil (CAPIT), por el sector empleador (Disposición 2562/2025). Este pacto actualiza el Convenio Colectivo de Trabajo N° 322/75, un marco fundamental para la industria.
Si bien el acuerdo trae un respiro salarial para el sector, el Ministerio de Capital Humano, a través de la Dirección Nacional de Relaciones y Regulaciones del Trabajo, incluyó una aclaración crucial y de alto impacto: 'en materia de retribución de horas extras regirán de pleno derecho las disposiciones normativas vigentes'.
Esta frase, aparentemente burocrática, es una bomba de tiempo para la industria. En un sector donde las jornadas laborales son a menudo irregulares y las grabaciones se extienden más allá de lo habitual, la aplicación "de pleno derecho" de la normativa vigente sobre horas extras podría significar un aumento significativo en los costos laborales para las productoras y canales. Es un recordatorio contundente de que, aunque las partes negocien, hay límites infranqueables dictados por la ley laboral.
Para los actores, esto podría implicar una mejora en la compensación por jornadas extendidas, pero para las empresas, una mayor rigidez en la gestión de costos. La homologación busca estabilidad, pero la advertencia sobre las horas extras deja entrever futuras tensiones en un sector siempre dinámico y, a veces, impredecible.