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La Secretaría de Cultura sigue reacomodándose: una serie de resoluciones confirman designaciones transitorias en puestos estratégicos, desde bibliotecas populares hasta el Museo Malvinas, en medio de la mudanza a Presidencia. ¿Estabilidad o provisionalidad eterna?
El Boletín Oficial nos trae una cascada de resoluciones que desnudan el backstage de la Secretaría de Cultura, ahora bajo la órbita de Presidencia de la Nación. Lejos de grandes anuncios, lo que vemos es un frenético movimiento interno para cubrir puestos clave con designaciones transitorias, mientras se consolida la nueva estructura tras su polémica salida del Ministerio de Capital Humano.
“Estos movimientos administrativos, aunque parecen menores, son cruciales para entender cómo se está armando el rompecabezas cultural del país.”
En la mira están los nombramientos de figuras como Carlos Alberto CAPELLA (DNI 14.727.711) al frente de la Dirección de Evaluación Institucional y Promoción Federal de las Bibliotecas Populares, el polémico Augusto Esteban VILGRE LA MADRID (DNI 13.926.556) como Director del Museo Malvinas e Islas del Atlántico Sur, Inés ETCHEBARNE MIHAINOVICH (DNI 23.782.391) como Gerente de Comunicación del Fondo Nacional de las Artes, y Tomás Ezequiel BONDONE (DNI 16.838.797) para el Museo Nacional Estancia Jesuítica de Alta Gracia y Casa del Virrey Liniers. Todos ellos, con la particularidad de ser designaciones “con carácter transitorio” por 180 días hábiles o hasta que se resuelva su cobertura definitiva, e incluso en algunos casos, con autorizaciones excepcionales por no cumplir todos los requisitos del SINEP.
Esto no es un detalle menor. La continuidad de estas figuras, muchas de ellas con fecha de inicio retroactiva (como Vilgre La Madrid desde mayo de 2024 o Bondone desde diciembre de 2023), sugiere la urgencia y la complejidad de la transición. El presupuesto, como era de esperarse, sigue atado a la prórroga de la Ley N° 27.701 del Ejercicio 2023, una constante en la actual administración.
¿Qué significa esto para la cultura y los ciudadanos? Una institucionalidad precaria, donde los cargos de alta responsabilidad se cubren con parches temporales. Si bien se garantiza la operatividad de áreas sensibles como las bibliotecas populares, los museos nacionales y el Fondo Nacional de las Artes, la falta de concursos y designaciones definitivas genera incertidumbre. Los artistas, gestores y la comunidad en general, se preguntan cuándo habrá una visión a largo plazo y una estabilidad real en la política cultural del país. La pelota, ahora, está en la cancha de Presidencia.