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La Secretaría de Cultura de la Presidencia de la Nación reestructura su órbita, unificando bajo una sola Subsecretaría los programas MICA, Casas del Bicentenario y Red Federal de Teatros. Prometen "eficiencia" y "transparencia" en el manejo de fondos culturales.
La Secretaría de Cultura sacudió el tablero con la Resolución 300/2025, centralizando la gestión de tres programas culturales emblemáticos bajo la órbita de la Subsecretaría de Promoción Cultural y Artística. Esta movida implica que el MICA - Mercado de Industrias Culturales, las “Casas de la Historia y la Cultura del Bicentenario” y la “Red Federal de Teatros” ahora estarán bajo un mismo techo administrativo.
El Gobierno argumenta que la medida busca "eficiencia en la asignación de recursos y racionalización de las estructuras administrativas". En criollo, quieren evitar superposiciones, mejorar el control y seguimiento, y garantizar un uso "responsable y eficiente del gasto público". Se presenta como una política de "resultados".
Para artistas, gestores y emprendedores culturales, esta unificación podría significar una ventanilla única para acceder a estos programas, lo que podría simplificar trámites o, por el contrario, concentrar demasiado poder en una sola dependencia. El MICA, en particular, es un motor clave para las industrias culturales, y su gestión centralizada podría acelerar o ralentizar su impacto. La promesa es impulsar la creación de puestos de trabajo y proteger el desarrollo del sector.
Esta decisión se enmarca en una serie de reestructuraciones del aparato estatal, buscando la "optimización de la ejecución de programas culturales". Los antecedentes incluyen resoluciones previas que ya venían ajustando la órbita de estos programas, culminando ahora en esta centralización. La gran pregunta es si esta "eficiencia" se traducirá en mayor apoyo o en recortes encubiertos para el sector cultural, históricamente vulnerable a los vaivenes políticos y económicos.
"La centralización operativa bajo una única Subsecretaría permitirá eliminar superposiciones, mejorar los mecanismos de control y seguimiento y garantizar una utilización responsable y eficiente del gasto público."
Ciudadanos y trabajadores de la cultura deberán estar atentos a cómo se implementa esta "optimización", ya que los recursos destinados a la cultura son siempre un tema sensible. Las futuras convocatorias y la asignación de fondos serán el termómetro real de esta nueva gestión.