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En una jugada de alto impacto político, el Presidente designa a Alejandro Carlos Francisco OXENFORD como Embajador en Estados Unidos "en comisión", saltándose el acuerdo del Senado tras su receso. Una decisión que muestra la urgencia de la política exterior.
El ajedrez diplomático argentino acaba de tener un movimiento audaz y controvertido. Ante el receso del Honorable Senado de la Nación y la falta de tratamiento del pliego durante las sesiones extraordinarias, el Presidente ha recurrido a una facultad constitucional excepcional: designar "en comisión" al nuevo Embajador Extraordinario y Plenipotenciario de la República en los ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA, Alejandro Carlos Francisco OXENFORD (D.N.I. N° 22.347.588).
La decisión, plasmada en el Decreto 136/2025, se justifica por la "esencial" necesidad de garantizar la continuidad en la representación diplomática y la "adecuada atención de los asuntos bilaterales e internacionales" con un socio estratégico como Estados Unidos. El cargo estaba vacante desde la renuncia de Gerardo WERTHEIN y la demora en el tratamiento legislativo forzó esta acción ejecutiva. La Constitución Nacional, en su artículo 99, inciso 19, permite al Presidente "llenar las vacantes de los empleos, que requieran el acuerdo del Senado, y que ocurran durante su receso, por medio de nombramientos en comisión que expirarán al fin de la próxima Legislatura".
Este nombramiento, aunque transitorio hasta la próxima sesión ordinaria del Senado, envía un fuerte mensaje sobre la prioridad que la Casa Rosada le otorga a la relación con Washington. OXENFORD, quien no pertenece al Servicio Exterior de la Nación pero posee "condiciones relevantes" según el artículo 5° de la Ley N° 20.957, ya cuenta con el plácet de estilo del gobierno estadounidense, lo que allana su camino.
La movida presidencial destaca la tensión entre los tiempos del Ejecutivo y el Legislativo, especialmente en temas de política exterior. La representación en EE.UU. es crucial para negociaciones económicas, financieras y geopolíticas, y el Gobierno no quiso esperar. Este decreto asegura que Argentina tendrá voz plena en la capital de la potencia mundial, aunque sea por una vía de excepción.